Argentina da un paso hacia la innovación energética con un proyecto que busca transformar las olas del mar en una fuente de energía limpia. Liderado por el ingeniero Alejandro Haim, esta propuesta aspira a crear un parque undimotriz que combine tecnología de punta con el potencial natural de las costas argentinas. Descubre cómo funciona este sistema y los retos que enfrenta para hacerse realidad.

Qué es la energía undimotriz

La energía undimotriz aprovecha las ondas generadas por el movimiento del mar, producido por la fricción del viento en la superficie del agua. Según explica Haim, estas ondas pueden viajar cientos de kilómetros y convertirse en electricidad mediante un sistema de boyas conectadas a cables submarinos.

El equipo argentino, integrado por ingenieros, oceanógrafos y becarios, desarrolló un prototipo con dos boyas pesadas que, al moverse con las olas, generan energía. Tras años de pruebas en laboratorio, el proyecto busca instalar un parque undimotriz de tres hectáreas capaz de abastecer a 5.000 hogares.

Innovación tecnológica y desafíos iniciales

El camino para desarrollar esta tecnología ha sido largo y costoso. Haim comenzó su investigación en la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires, construyendo un primer prototipo con piezas recicladas de una fotocopiadora. En 2019, obtuvo la patente del sistema y avanzó hacia pruebas controladas que replican las condiciones del mar.

Aunque países como Suecia, España, Portugal y Australia ya experimentan con tecnologías similares, en Argentina este es el primer proyecto de su tipo. El diseño del equipo permite adaptarse a olas de más de medio metro, ideal para las costas de Mar del Plata y Necochea, donde podría operar a distancias de hasta dos kilómetros de la orilla.

Un contexto energético desafiante

Argentina ha incrementado su producción de energía renovable en los últimos años. Según datos oficiales, en abril de 2024 el 18,6% de la demanda eléctrica del país se cubrió con fuentes renovables, un aumento considerable respecto al 5,9% registrado en 2019. Sin embargo, más del 80% de la energía sigue dependiendo de combustibles fósiles, lo que destaca la necesidad de diversificar la matriz energética.

Haim enfatiza la importancia de un enfoque integral: “La combinación de energía solar, eólica, undimotriz y otras fuentes es clave para garantizar un suministro estable y sostenible”. A pesar del potencial, el ingeniero señala que el desarrollo de la energía undimotriz enfrenta barreras económicas. La instalación de un solo equipo requiere una inversión inicial de 250.000 dólares, un desafío en el contexto de recortes presupuestarios y cambios en las políticas de financiación científica en Argentina.

Beneficios y aplicaciones futuras

El potencial de la energía undimotriz va más allá de la electricidad doméstica. Haim menciona que este sistema podría utilizarse para generar hidrógeno verde, alimentar radares de vigilancia marítima o reforzar las comunicaciones en áreas remotas. Además, sería una herramienta clave para controlar la pesca ilegal en aguas argentinas, ayudando a proteger los recursos naturales.

Las características del mar argentino, con oleajes constantes y predecibles, lo convierten en un entorno ideal para la expansión de esta tecnología. Regiones como Tierra del Fuego y las Islas Malvinas presentan un gran potencial para futuros desarrollos.

Retos financieros y perspectivas a futuro

El proyecto depende actualmente de subsidios provinciales y el apoyo de organismos internacionales, como la Embajada de Francia. Sin embargo, los recortes presupuestarios recientes han complicado la continuidad de muchas investigaciones científicas en Argentina. Según Haim, las nuevas condiciones de financiación, que requieren desembolsos iniciales de los propios investigadores antes de recibir reembolsos, han ralentizado el progreso del proyecto.

A pesar de los obstáculos, Haim y su equipo siguen trabajando con determinación: “El proyecto se sostiene por vocación. La mayoría de nosotros no cobramos por este trabajo y lo hacemos en nuestro tiempo libre”. La esperanza recae en establecer alianzas con empresas privadas que financien las fases finales del desarrollo.

Un cambio necesario en la matriz energética

El proyecto undimotriz es una pieza más en el rompecabezas de las energías renovables en Argentina. Aunque la eólica y la solar lideran el sector, Haim insiste en la necesidad de diversificar las fuentes: “Argentina tiene un potencial único para exportar energías limpias, pero necesitamos invertir en un mix que incluya todas las alternativas”.

Con suficiente apoyo financiero y una visión estratégica, este innovador sistema podría posicionar a Argentina como un referente global en energía renovable y avanzar hacia un futuro más sostenible.

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