En una colaboración internacional liderada por el Max-Planck-Institut für Sonnensystemforschung, la misión Sunrise III se posiciona como una herramienta clave para el estudio del Sol. Este observatorio es el primero en obtener datos espectropolarimétricos simultáneamente en los rangos ultravioleta cercano, visible e infrarrojo, proporcionando una perspectiva única y revolucionaria sobre los fenómenos solares.
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), colaborador del proyecto, destaca que este avance redefine nuestra comprensión de los procesos en la atmósfera solar inferior. Según David Orozco, investigador principal desde España, los datos recopilados tienen un carácter revolucionario, con un potencial descubridor que marcará un antes y un después en la astrofísica solar.

Ventajas de una misión estratosférica
Sunrise III operó a bordo de un globo estratosférico lanzado desde Suecia, alcanzando una altitud de 37 kilómetros. A esta altura, las observaciones no están afectadas por la distorsión atmosférica terrestre, lo que permite acceder al rango ultravioleta cercano, un espectro inaccesible para los telescopios terrestres.
Durante seis días y medio de vuelo, la misión recopiló datos que revelan dinámicas de campos magnéticos y flujos de plasma en la atmósfera solar inferior, fundamentales para entender fenómenos como eyecciones de masa coronal y tormentas solares que impactan el medio ambiente terrestre.
El telescopio solar, con un diseño reutilizable, combina las ventajas de los observatorios espaciales y terrestres, permitiendo mejoras continuas en instrumentación para futuras misiones.

Tecnología innovadora al servicio de la ciencia
La misión incorporó tres nuevos instrumentos, de los cuales uno y medio fueron desarrollados por la Red Española de Física Solar Aeroespacial (S3PC). Entre ellos destaca el instrumento IRIS-2, diseñado por un equipo español, que proporciona imágenes para divulgación científica y monitorización del sistema durante el vuelo.
Según David Hernández Expósito, ingeniero del Departamento de Electrónica del IAC, la satisfacción fue inmensa al ver las primeras imágenes llegar al centro de control, comprobando el éxito de años de trabajo. La colaboración científica durante el vuelo fue enriquecedora, permitiendo detectar eventos solares de diversa naturaleza y compartir esa emoción con todo el equipo.

Impacto científico y colaboraciones globales
La misión Sunrise III no solo destaca por su tecnología, sino también por el esfuerzo internacional que la respalda. Instituciones de Alemania, Japón, España y Estados Unidos han contribuido al éxito de esta misión, aportando equipos, instrumentación y conocimientos.
El globo estratosférico, además del telescopio y sus instrumentos científicos, transportaba el dispositivo IRIS-2, que sigue el legado de su predecesor, IRIS-1, y amplía las posibilidades de divulgación y monitoreo científico.
Un futuro prometedor para la astrofísica solar
Los datos recopilados por Sunrise III tienen un valor incalculable y representan un avance crucial en el entendimiento de los procesos solares. Según los investigadores, no solo proporcionarán respuestas a preguntas existentes, sino que también revelarán fenómenos desconocidos hasta ahora.
Este proyecto no solo subraya la importancia de la colaboración internacional en la ciencia, sino que también abre nuevas puertas para futuras investigaciones en astrofísica solar, consolidando a Sunrise III como una misión de referencia en el estudio del Sol.
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