Con el auge de la saga Dune gracias al cine, el universo de Arrakis vuelve a cobrar vida en el mundo de los videojuegos con Dune: Awakening, un ambicioso título de supervivencia online desarrollado por Funcom. Durante un fin de semana, pudimos adentrarnos en su beta cerrada y experimentar de primera mano lo que supone enfrentarse al desierto más letal del universo. Lo que vivimos fue tanto fascinante como inquietante.

Primer contacto: cuando la supervivencia se convierte en prioridad
La premisa es clara y brutal: eres un prisionero arrojado a Arrakis con un solo objetivo que pronto se ve eclipsado por una urgencia mayor: sobrevivir. Desde el primer minuto, el juego nos recuerda que estamos en un entorno hostil, y que cualquier paso en falso puede costarnos caro. El calor extremo, la escasez de agua y los colosales gusanos de arena son solo el comienzo de un largo y agotador viaje.
Aunque el título se presenta como un MMO, el verdadero protagonista durante las primeras horas no es la interacción social, sino la supervivencia. Debemos recolectar recursos, construir refugios y fabricar herramientas básicas si queremos tener alguna posibilidad de avanzar. El sistema de construcción no es del todo libre, pero sí variado y suficiente para crear estructuras funcionales que sirvan como base de operaciones. La progresión se siente natural, aunque demandante.
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Ver todas las ofertas →Explorar el mapa también trae sus recompensas: descubrimos las bases creadas por otros jugadores, lo que aporta un sentido de comunidad viva al mundo desolado. Las primeras horas se viven con tensión constante, reforzando el mensaje de que Arrakis no perdona errores.
Una jugabilidad ambiciosa que aún busca su equilibrio
Dune: Awakening no se conforma con ser un juego de supervivencia. En su propuesta también hay combate, exploración, historia y elementos RPG. El sistema de combate, aunque todavía en fase de prueba, se siente fluido y dinámico. Podemos personalizar habilidades en función del origen de nuestro personaje, y contamos con una amplia variedad de armas.
Las misiones principales nos empujan a enfrentarnos a enemigos en diferentes zonas del mapa, mientras que la posibilidad de saquear campamentos añade una capa más a la lucha por los recursos. Además, se puede comerciar, conversar y colaborar con otros jugadores, lo que aporta valor al componente multijugador.
Sin embargo, esa amplitud también genera dudas. En una beta de pocas horas, es difícil identificar qué aspecto del juego será el verdadero pilar. ¿Será la narrativa? ¿La exploración? ¿El PvP? La ambición está ahí, pero aún no está claro si podrá sostener todos los sistemas con profundidad suficiente para un juego de largo recorrido.

La inmersión en Arrakis: un acierto innegable
Donde Dune: Awakening realmente brilla es en su ambientación. Arrakis no solo se ve imponente; se siente viva y amenazante. Desde las tormentas de arena hasta los inmensos gusanos, todo contribuye a una atmósfera envolvente y tensa. El juego recoge con acierto los elementos visuales y estéticos de las películas más recientes, lo que genera una conexión inmediata para los fans de la franquicia.
El desierto no es solo un escenario: es el verdadero antagonista. El jugador aprende a temerle, a respetarlo y a adaptarse a sus reglas. Las mecánicas relacionadas con la gestión del calor, la hidratación y la movilidad bajo el sol están tan bien implementadas que convierten al entorno en parte fundamental de la experiencia jugable.
No obstante, a medida que nos adaptamos, la amenaza inicial del entorno se desvanece, lo que plantea una cuestión clave: ¿qué retos sostendrán el interés cuando la supervivencia deje de ser tan crítica?

Lo que está por venir: promesa o incertidumbre
Con su lanzamiento previsto para el 10 de junio, Dune: Awakening encara un gran desafío: mantener la atención de los jugadores a largo plazo. Su diseño apunta a una experiencia expansiva y persistente, pero aún queda por ver si podrá mantener ese ritmo tras las primeras horas.
Los sistemas básicos funcionan, la ambientación es poderosa y la propuesta multijugador tiene potencial. Sin embargo, el «end game» y la profundidad general del juego siguen siendo una incógnita. La beta ha dejado buenas sensaciones, pero también muchas preguntas abiertas que solo se responderán con el tiempo y la evolución del título.
Conclusión:
Dune: Awakening es una promesa audaz que, si logra consolidarse, puede marcar un hito en el género de supervivencia multijugador. Pero para ello, deberá resolver los interrogantes que ha dejado su beta. Arrakis es bella, letal y despiadada… y esta vez, no hay profecías que aseguren tu destino. ¿Te atreves a descubrirlo?
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.





