En medio del debate sobre el sodio y sus efectos nocivos, un mineral vital suele quedar en segundo plano: el potasio. Este nutriente silencioso no solo participa en la regulación del ritmo cardíaco y la función renal, sino que también equilibra los líquidos corporales y la actividad eléctrica del cuerpo. Su presencia —y también su ausencia— puede marcar la diferencia en tu salud cardiovascular.
El rol esencial del potasio en el cuerpo humano
El potasio es indispensable para mantener el equilibrio de líquidos, la contracción muscular y la transmisión nerviosa. Según un estudio del American Journal of Physiology, una dieta rica en este mineral puede ayudar a reducir la presión arterial, contrarrestando los efectos nocivos del sodio.
En sociedades con dietas dominadas por alimentos procesados, el desequilibrio entre sodio y potasio es frecuente. Aumentar la ingesta de potasio puede reducir significativamente el riesgo de hipertensión y enfermedades del corazón, una razón más para prestarle atención en la dieta diaria.

Cómo afecta de forma diferente a hombres y mujeres
Los estudios han detectado que el cuerpo masculino y femenino manejan el potasio y el sodio de manera distinta. Las mujeres, especialmente antes de la menopausia, suelen presentar una mayor eficiencia para eliminar sodio, lo que se traduce en una menor prevalencia de hipertensión en comparación con los hombres.
Esta diferencia se explica por la acción de transportadores renales y la influencia del sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS), responsable de regular el equilibrio de volumen y electrolitos.
Cuando hay demasiado: la hiperpotasemia
Aunque el potasio es esencial, su exceso puede ser peligroso. La hiperpotasemia, es decir, niveles elevados en sangre, puede producir arritmias o incluso provocar un infarto.
Es una condición habitual en personas con enfermedades renales o que toman determinados medicamentos. En general, no presenta síntomas hasta que el nivel es crítico, y en esos casos pueden aparecer palpitaciones irregulares o debilidad muscular.
Su diagnóstico requiere un análisis de sangre y, a veces, un electrocardiograma. El tratamiento incluye ajustes en la medicación y una dieta baja en potasio, restringiendo alimentos como bananas, palta y cítricos.

Cuando hay poco: la hipopotasemia
La carencia de potasio, o hipopotasemia, también supone un riesgo importante. Según la Cleveland Clinic, valores por debajo de los 3,5 mmol/L pueden causar debilidad, calambres musculares y alteraciones en el ritmo cardíaco.
Entre las causas más frecuentes están los vómitos, la diarrea o el uso prolongado de diuréticos. El tratamiento consiste en suplementos y cambios alimentarios que incorporen verduras de hoja verde, pescado o legumbres.
Qué comer y qué evitar
Mantener un equilibrio adecuado entre sodio y potasio es esencial. La recomendación general es reducir los alimentos procesados ricos en sodio y aumentar el consumo de frutas y verduras, a menos que se sufra hiperpotasemia.
En ese caso, según la Universidad de California, deben evitarse los alimentos ricos en potasio. En cambio, quienes padezcan hipopotasemia deberían incluirlos regularmente. Ante cualquier duda, siempre es necesario consultar a un profesional para evitar riesgos innecesarios y personalizar el tratamiento dietético.
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