Los arándanos han ganado fama como uno de los superalimentos más populares, pero aún persiste el debate: ¿son mejores los frescos o los congelados? Aunque muchos creen que solo lo fresco garantiza calidad nutricional, los estudios más recientes desafían esta idea. A continuación, exploramos lo que dice la ciencia sobre sus propiedades, la congelación y sus beneficios ocultos.

La congelación: aliada inesperada de los antioxidantes

Lejos de lo que muchos piensan, los arándanos congelados conservan gran parte de sus antioxidantes, especialmente las antocianinas, responsables de su característico color y de muchos de sus efectos positivos sobre la salud. La técnica de congelación rápida individual (IQF) es clave: al formar pequeños cristales de hielo, preserva la estructura de la fruta y detiene las reacciones que degradan los nutrientes.

¿Los arándanos congelados son tan buenos como los frescos? Lo que la ciencia ha descubierto
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Además, la congelación no solo mantiene estos compuestos, sino que puede aumentar su biodisponibilidad. Esto significa que el cuerpo los absorbe mejor, gracias a que el proceso rompe las paredes celulares de la fruta. Los estudios demuestran que tras meses de almacenamiento a -18 °C, los arándanos congelados apenas pierden antioxidantes, mientras que los frescos pueden degradarse en un par de semanas.

Mitos y verdades sobre los nutrientes de los arándanos

Muchas veces se citan cifras como “los congelados retienen el 95 % de sus nutrientes” frente a “el 70 % en frescos”. Sin embargo, la ciencia no respalda exactamente esos números. Lo que sí está claro es que, si se almacenan correctamente, ambos tipos ofrecen beneficios similares. Las antocianinas, los flavonoles y hasta la vitamina C permanecen estables durante largos periodos en congelación.

Un dato curioso: combinar arándanos con vitamina C no potencia sus antioxidantes, como a veces se cree. Al contrario, el ácido ascórbico puede acelerar la degradación de las antocianinas.

Más accesibles y prácticos de lo que imaginas

Una ventaja indiscutible de los arándanos congelados es su precio: en algunos países pueden costar hasta un 90 % menos que los frescos fuera de temporada. Esto permite disfrutar de sus beneficios durante todo el año sin afectar el bolsillo. Además, su vida útil es mucho mayor: mientras los frescos duran una o dos semanas en la nevera, los congelados pueden conservarse hasta 18 meses.

¿Los arándanos congelados son tan buenos como los frescos? Lo que la ciencia ha descubierto
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Para obtener el máximo provecho, lo ideal es descongelarlos en microondas. Este método permite retener más antioxidantes que la descongelación a temperatura ambiente.

La elección que realmente importa

Aunque el marketing y algunos estudios financiados por la industria buscan resaltar lo “extraordinario” de estos frutos, lo cierto es que lo importante es consumirlos, sean frescos o congelados. La mayoría de los expertos coinciden: el mayor error es no incluir suficiente fruta en la dieta. Al final, lo que cuenta es sumar más arándanos a tu alimentación, en la forma que te resulte más práctica y accesible.

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