En la era de TikTok e Instagram, donde cada semana aparece un truco “infalible” para conseguir una sonrisa perfecta, resulta fácil caer en rutinas dañinas sin darnos cuenta. La odontóloga Briar Voy, especialista en prótesis dentales, advierte que la mayoría de estas tendencias no tienen respaldo científico y pueden erosionar el esmalte, dañar encías y favorecer la aparición de caries. Estos son los cinco mitos más peligrosos para tu salud bucal.


La pasta morada no blanquea realmente

Aunque promete resultados rápidos, la pasta morada solo genera un efecto cosmético temporal gracias al contraste de color. Contiene pigmentos intensos y, en algunos casos, agentes abrasivos que desgastan el esmalte con el uso prolongado. La alternativa segura: tratamientos profesionales o productos blanqueadores suaves recomendados por dentistas.


5 mitos sobre el cuidado dental que pueden dañar tu boca más de lo que imaginas
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Carillas y coronas también necesitan cuidados

Existe la idea de que estos materiales no se manchan ni pueden recuperar su brillo. La especialista aclara que sí acumulan residuos y necesitan limpiezas profesionales. Además, hay productos no abrasivos que eliminan manchas de manera segura, sin dañar carillas, coronas o dentaduras postizas.


El enjuague bucal no debe usarse justo después del cepillado

Enjuagarse inmediatamente elimina el flúor y otros minerales que la pasta necesita para fortalecer el esmalte. Lo recomendable es esperar al menos 30 minutos y elegir enjuagues sin alcohol para no resecar la boca ni debilitar la flora bacteriana protectora.


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El hilo dental va antes del cepillado

Muchos lo utilizan después, pero el orden correcto es al revés. Pasar el hilo primero elimina la placa interdental y permite que los ingredientes de la pasta lleguen a zonas más profundas. Después, el cepillado completa la limpieza y potencia la protección contra las caries.


Cepillarse con más fuerza no significa más limpieza

Presionar demasiado solo desgasta el esmalte y provoca retracción de encías. La técnica correcta incluye un cepillo de cerdas suaves, un ángulo de 45 grados y movimientos circulares ligeros. Menos fuerza y más constancia es la clave para una boca sana.

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