El crecimiento de los dispositivos electrónicos ha generado un debate intenso sobre cuánto tiempo deben pasar los niños frente a pantallas. Aunque no existen reglas universales, médicos, psicólogos y educadores coinciden en que el manejo adecuado puede marcar la diferencia entre un desarrollo equilibrado y la aparición de problemas de atención, socialización o habilidades cognitivas. La supervisión y el ejemplo familiar son fundamentales.

Primeros años: exploración sin pantallas
Durante los dos primeros años de vida, los especialistas como la pediatra Ulrike Gaiser recomiendan limitar la exposición a pantallas. En esta etapa, los niños necesitan interactuar directamente con su entorno y las personas, desarrollando percepción, atención y habilidades sociales. Familiarizarse tempranamente con dispositivos puede afectar la capacidad de manejar la espera y enfrentar lo inesperado.
La psicóloga Julia Asbrand advierte que los niños perciben lo que ven en pantalla como real, lo que puede generar confusión o miedo. Supervisar contenidos y dialogar activamente con los pequeños ayuda a interpretar lo que observan y fomenta su desarrollo emocional y cognitivo. Disminuir la exposición a pantallas favorece la motricidad fina, la atención y la interacción social, priorizando la experiencia directa e imaginativa antes de la escolarización.
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A medida que los niños crecen, el tiempo frente a pantallas debe ajustarse a su edad y necesidades. En preescolar, se recomienda un máximo de 30 minutos diarios con supervisión adulta. Durante la educación primaria, entre 30 y 45 minutos, extendiéndose a 45–60 minutos para niños de 9 a 12 años. Entre 12 y 16 años, la tecnología recreativa se limita a 1–2 horas diarias, y entre 16 y 18 años, a alrededor de dos horas.
Además del tiempo, los expertos destacan la importancia del diálogo. Los adolescentes deben sentirse cómodos comunicando experiencias negativas en línea, desde ciberacoso hasta contenidos inapropiados. La confianza y la comunicación familiar son esenciales para abordar estos problemas y acompañar a los hijos en su vida digital.

Más allá del tiempo: contenido y ejemplo familiar
El contenido al que acceden los niños es tan relevante como la duración de su exposición. Los dispositivos pueden ser herramientas educativas y mantener vínculos familiares, como videollamadas con parientes. Asbrand enfatiza que el consumo mediático no debe convertirse en rutina insustituible.
Los padres deben acompañar, establecer límites claros y dar ejemplo: apagar dispositivos a cierta hora y dedicar tiempo a otras actividades. Asimismo, deben observar señales de alerta, como aislamiento, pérdida de interés o irritabilidad, que permitan intervenir a tiempo y garantizar un desarrollo equilibrado en la relación de los niños con las pantallas y el entorno digital.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.






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