Durante décadas, la comunidad científica ha buscado pruebas de que Marte albergó agua en abundancia. Si bien ya existían indicios de ríos y canales esculpidos por corrientes, faltaba evidencia sólida que confirmara la presencia de un océano. Un reciente estudio de la Universidad de Arkansas parece haber encontrado nuevas claves en la superficie marciana que podrían reescribir su historia.

El cometa interestelar 3I/ATLAS sorprende a la ciencia con su paso cercano entre Marte y la Tierra
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Evidencias que señalan a un océano perdido

Los relieves preservados en el hemisferio norte de Marte muestran características que, según los investigadores, corresponden a antiguos deltas de río. Estas formaciones, visibles incluso desde el espacio, incluyen depósitos fósiles y zonas de retroceso, señales inequívocas de que caudalosos ríos desembocaban en un cuerpo de agua de gran magnitud.

El estudio, liderado por el doctorando Cory Hughes, sugiere que estas formaciones son pruebas sólidas de que un océano pudo cubrir extensas áreas marcianas hace miles de millones de años, antes de que el planeta se secara. La hipótesis de un mar o un océano en Marte, defendida durante años, gana así un respaldo significativo con este descubrimiento.

Comparaciones entre la Tierra y Marte

Para reforzar la investigación, el equipo comparó imágenes orbitales de Marte con estructuras terrestres. En Arkansas, Estados Unidos, estudiaron antiguas areniscas formadas por un río extinto hace 300 millones de años, cuyas características guardan un sorprendente paralelismo con las formaciones marcianas.

En nuestro planeta, estas zonas de retroceso se observan en grandes ríos como el Misisipi, donde el caudal disminuye antes de entrar en el océano, dejando sedimentos que se transforman en deltas. En Marte, procesos similares parecen haber ocurrido, aunque sin la influencia de placas tectónicas activas. La erosión desempeñó un papel esencial, preservando crestas de arenisca que hoy funcionan como huellas fósiles de antiguas corrientes.

El hallazgo de un delta de río invertido en el noroeste de Arkansas fue clave para entender los datos marcianos. Se trata del único ejemplo conocido en la Tierra de este fenómeno, lo que permitió establecer un vínculo directo con lo que se observa desde el espacio en el planeta rojo.

Marte
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Agua, habitabilidad y un debate abierto

Más allá de lo geológico, el estudio reaviva una cuestión trascendental: el agua líquida es un requisito fundamental para la vida tal como la conocemos. Como explica Hughes, “no conocemos formas de vida que no dependan de ella”. Si Marte tuvo océanos, entonces su potencial para albergar organismos en el pasado pudo ser mucho mayor de lo pensado.

El mapeo de deltas y crestas invertidas no solo confirma que hubo corrientes poderosas, sino que también delimita las posibles áreas donde existieron mares o océanos marcianos. Estos hallazgos apuntan a procesos de escala planetaria, visibles incluso desde la órbita, que sugieren un entorno con mayor complejidad de lo imaginado.

El trabajo de la Universidad de Arkansas, publicado en Geophysical Research Letters, ofrece un nuevo punto de partida para futuras misiones y análisis. Al comparar nuestro propio pasado geológico con las huellas en Marte, la ciencia se acerca un poco más a responder la gran pregunta: ¿pudo el planeta rojo haber sido, alguna vez, un mundo vivo?

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