Hay franquicias que, incluso cuando parecen haberlo contado todo, encuentran la forma de volver a empezar. No desde la repetición, sino desde la expansión. En ese terreno se mueve una nueva entrega que toma un universo ya conocido, lo sacude desde sus cimientos y lo transforma en una experiencia abierta, cooperativa y sorprendentemente flexible, pensada tanto para fans como para quienes nunca se acercaron a la saga.

Un regreso a Britannia con una historia que no sigue el camino esperado
Aunque su título sugiere algo solemne, The Seven Deadly Sins: Origin vuelve a demostrar que esta serie siempre ha sabido equilibrar épica, humor y color. El juego se sitúa una vez más en Britannia, el mundo que dio origen al manga y al anime, pero lo hace desde un enfoque distinto: no se limita a adaptar una historia existente, sino que propone un relato completamente nuevo.
Lejos de seguir una línea argumental rígida, la narrativa se construye a partir de la exploración y los encuentros. El jugador se mueve por un continente vasto, lleno de criaturas, ruinas y mazmorras que esconden fragmentos de una amenaza mayor. La sensación constante es la de estar ante un mundo que no espera pasivamente a ser salvado, sino que reacciona, se transforma y plantea desafíos inesperados.
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Ver todas las ofertas →Uno de los elementos que más peso gana es la idea de ruptura. El universo no es estable: grietas en el espacio-tiempo comienzan a aparecer, conectando dimensiones alternativas y líneas temporales distintas. Esto no solo sirve como excusa narrativa, sino como motor para introducir variaciones de enemigos, escenarios y reglas de juego que rompen con la monotonía.
El tono, fiel al espíritu de la saga, evita caer en el dramatismo absoluto. Incluso en medio del caos, hay lugar para el asombro y la ligereza, una combinación que define la identidad de la serie desde sus inicios.
Un RPG de mundo abierto que apuesta por la cooperación flexible
Uno de los pilares de The Seven Deadly Sins: Origin es su estructura de mundo abierto. No se trata de un mapa grande solo para impresionar, sino de un espacio diseñado para invitar a la exploración constante. Cada región ofrece desafíos propios, secretos opcionales y rutas alternativas que recompensan la curiosidad.
La experiencia se potencia con un sistema cooperativo que permite jugar con hasta cinco personas mediante un modelo drop-in/drop-out. Esto significa que otros jugadores pueden unirse o abandonar la partida sin romper el ritmo de la aventura. No es un cooperativo forzado: quien prefiera avanzar en solitario puede hacerlo sin penalizaciones.
En equipo, el juego cambia de tono. Las batallas se vuelven más caóticas, las estrategias se diversifican y la exploración gana una dimensión social. Coordinar habilidades, repartir roles y decidir qué caminos seguir añade una capa adicional de profundidad que no depende solo de la dificultad, sino de la interacción entre jugadores.
El diseño busca que cada sesión sea distinta. Un mismo lugar puede vivirse de manera muy diferente según cuántos jugadores participen, qué decisiones se tomen o qué anomalías dimensionales estén activas en ese momento. Esa variabilidad constante es clave para mantener el interés a largo plazo.
Multiverso, líneas temporales y una ambición que mira al futuro
La incorporación de un enfoque multiversal marca un antes y un después para la saga. Las dimensiones alternativas y las líneas temporales no son simples escenarios decorativos, sino piezas centrales del diseño. Permiten revisitar personajes, reinterpretar eventos y jugar con versiones distintas del mismo mundo.
Este recurso narrativo también amplía el margen creativo del equipo de desarrollo. En lugar de estar atados a una continuidad estricta, pueden experimentar con situaciones hipotéticas, realidades paralelas y consecuencias que no existirían en un solo universo lineal. Para el jugador, esto se traduce en sorpresa constante y en la sensación de que nada está completamente escrito.
Con lanzamiento previsto para el 28 de enero en PlayStation 5, el juego se perfila como una de las propuestas más ambiciosas basadas en anime de los últimos años. The Seven Deadly Sins: Origin no busca simplemente capitalizar un nombre conocido, sino convertirlo en la base de una experiencia más grande, más abierta y más impredecible.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.





