Durante décadas, los Juegos Olímpicos de Invierno se han asociado a paisajes nevados y condiciones extremas. Sin embargo, ese escenario empieza a cambiar. El aumento global de las temperaturas está reduciendo la duración y la calidad de la nieve en muchas regiones alpinas. Un nuevo estudio analiza cómo este fenómeno podría afectar no solo al deporte, sino también a la economía y a la organización de grandes eventos como los Juegos de 2026.
El calentamiento de los Alpes avanza más rápido de lo esperado
Los Alpes se están calentando a un ritmo superior a la media mundial. Según múltiples investigaciones climáticas, la duración de la capa de nieve ha disminuido en casi todas las regiones alpinas, especialmente en zonas de menor altitud. En términos prácticos, esto se traduce en una pérdida media de unos cinco días de nieve por década.
Este fenómeno no solo afecta a los esquiadores recreativos. Tiene implicaciones directas para infraestructuras deportivas, inversiones públicas y privadas y, sobre todo, para la viabilidad futura de los deportes de invierno al aire libre.
Belluno y Cortina d’Ampezzo como caso de estudio
Investigadores han analizado el impacto del cambio climático en la provincia italiana de Belluno, donde se encuentra Cortina d’Ampezzo, una de las sedes de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.
Los resultados son preocupantes. El estudio estima que la disminución de la disponibilidad de nieve podría generar pérdidas económicas de alrededor de 3 millones de euros entre 2012 y 2041, y superar los 9 millones de euros entre 2036 y 2065. Además, se proyecta una reducción del 9,5 % en los días con nieve en el suelo y una caída del 37,9 % en los días con nevadas en ese mismo periodo.
Menos nieve, más riesgos para el deporte
Según Giuliana Barbato, investigadora del Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático y coautora del estudio, el cambio climático reducirá de forma notable los días con una profundidad de nieve superior a 30 centímetros, un umbral clave para la práctica segura del esquí.
Aunque actualmente algunas zonas del norte de Belluno aún cuentan con suficientes días de nieve, los científicos advierten que la profundidad y la calidad de la capa nival se verán cada vez más comprometidas. Esto aumenta el riesgo para grandes eventos deportivos y para la sostenibilidad económica de las estaciones de esquí.
Adaptarse será inevitable
Los investigadores alertan de que las temperaturas invernales en los Alpes podrían ser entre 3 y 5 °C más altas de lo estimado anteriormente. De confirmarse este escenario, la adaptación dejará de ser una opción y pasará a ser una necesidad.
El esquí tenderá a desplazarse a mayores altitudes, donde las condiciones son más difíciles y costosas de gestionar. La nieve artificial será cada vez más imprescindible, con el consiguiente aumento del consumo de agua y energía, lo que plantea nuevos dilemas ambientales y económicos.
Un aviso para el futuro de los Juegos de Invierno
El caso de Belluno no es una excepción. Los autores del estudio subrayan que su metodología puede aplicarse a otras regiones con deportes de invierno y grandes eventos internacionales.
Aunque seguirán produciéndose episodios de frío extremo y años con abundantes nevadas, estos serán cada vez menos frecuentes. El mensaje es claro: si el calentamiento global continúa, los Juegos Olímpicos de Invierno, tal y como los conocemos, tendrán que reinventarse o enfrentarse a un futuro cada vez más incierto.
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