Un fósil hallado en condiciones extremas
La Antártida actual está cubierta por una enorme capa de hielo y presenta algunas de las condiciones climáticas más extremas del planeta. Sin embargo, durante el Cretácico Superior, hace aproximadamente 70 millones de años, el continente era muy diferente.
En aquella época estaba cubierto por bosques templados en los que crecían helechos, palmeras y coníferas. Entre esa vegetación vivían distintas especies de dinosaurios, incluidos pequeños herbívoros, depredadores bípedos, dinosaurios acorazados y, según acaba de confirmarse, enormes saurópodos.
La nueva evidencia procede de un pequeño fragmento de vértebra recolectado en 1985 durante una expedición del British Antarctic Survey a la isla James Ross, situada cerca de la península Antártica.
Los investigadores encontraron el hueso junto a numerosos fósiles marinos y, debido a su estado fragmentario y a las difíciles condiciones del trabajo de campo, inicialmente fue clasificado como perteneciente a un reptil marino.

Era un dinosaurio saurópodo
Un nuevo estudio publicado en la revista Acta Palaeontologica Polonica ha revisado el fósil y ha llegado a una conclusión diferente. El fragmento pertenecía realmente a un dinosaurio saurópodo, probablemente integrado dentro del grupo de los titanosaurios.
Estos dinosaurios se caracterizaban por sus largos cuellos, cuerpos voluminosos y patas robustas. Dentro de este grupo se encontraban algunos de los animales terrestres más grandes que han existido.
El fósil está demasiado incompleto para identificar una especie concreta. Sin embargo, su forma y tamaño sugieren que el animal podía medir entre seis y siete metros de largo. Los investigadores no saben si se trataba de un ejemplar joven o de una especie relativamente pequeña en edad adulta.
El descubrimiento resulta especialmente importante porque el hueso fue el primer fragmento de dinosaurio encontrado en la Antártida, aunque durante décadas no se reconoció como tal. Además, es apenas el segundo resto de saurópodo hallado en todo el continente.
La Antártida de hace 70 millones de años
Durante el Cretácico Superior, la Antártida todavía estaba conectada con el extremo sur de Sudamérica. Su paisaje pudo parecerse a los actuales bosques templados de Tasmania, aunque su posición cercana al polo provocaba largos periodos de oscuridad durante el invierno.
A pesar de esas condiciones, la vida era abundante. En el continente vivieron dinosaurios como el pequeño herbívoro Morrosaurus, el acorazado Antarctopelta y el depredador Imperobator. También habitó allí Vegavis, un antiguo pariente de los patos y los gansos.
La edad del nuevo fósil pudo determinarse con precisión gracias a los ammonites encontrados en las mismas rocas marinas. Los investigadores creen que el cuerpo del titanosaurio pudo ser arrastrado por un río y terminar flotando mar adentro, donde finalmente quedó enterrado.
Una posible ruta hacia Nueva Zelanda
El hallazgo también podría ayudar a explicar cómo llegaron los titanosaurios hasta Nueva Zelanda. Aunque se han encontrado saurópodos en Australia, todavía no existen pruebas claras de titanosaurios en ese territorio.
Nueva Zelanda, sin embargo, sí conserva restos de estos dinosaurios. Durante el Cretácico, el antiguo continente de Zealandia estaba más próximo a la península Antártica y al sur de Sudamérica de lo que se encuentra en la actualidad.
Esto plantea la posibilidad de que los titanosaurios se desplazaran desde Sudamérica hacia Zealandia atravesando la región occidental de la Antártida, sin necesidad de pasar por Australia.
Todavía serán necesarios nuevos fósiles para confirmar esta hipótesis. Aun así, el pequeño hueso que durante 40 años fue considerado parte de un reptil marino se ha convertido en una pieza clave para reconstruir la historia de los dinosaurios en uno de los lugares más remotos del planeta.
Fuente: Natural History Museum
🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.
▶ Suscribirme




