No son unas gafas para corregir dioptrías

Las gafas inteligentes suelen asociarse con cámaras, asistentes de inteligencia artificial y realidad aumentada. PRIMA persigue un objetivo completamente distinto: devolver parte de la visión central a personas que la perdieron por atrofia geográfica, una fase avanzada de la degeneración macular asociada a la edad seca.

El 22 de julio de 2026, Science Corporation anunció que el sistema había obtenido el marcado CE bajo el Reglamento europeo de productos sanitarios. Esta autorización permite su comercialización en más de 30 países europeos, aunque la implantación dependerá de la activación de centros médicos y de los sistemas de reembolso de cada territorio. La primera intervención comercial está prevista próximamente en Alemania.

PRIMA no está diseñado para tratar miopía, hipermetropía, astigmatismo o cataratas. Tampoco cura la degeneración macular ni reconstruye los fotorreceptores destruidos. Crea una forma de visión artificial que sustituye parcialmente la función perdida en el centro de la retina.

Europa aprueba unas gafas capaces de devolver parte de la visión, pero necesitan un chip implantado en la retina
Science – Youtube.

Una cámara envía imágenes directamente al implante

El sistema utiliza unas gafas equipadas con una cámara frontal y un proyector orientado hacia el ojo. La cámara captura el entorno y procesa la imagen para transformarla en un patrón de luz infrarroja cercana.

Esa luz se proyecta sobre un chip fotovoltaico de 2 por 2 milímetros y apenas 30 micrómetros de grosor, implantado debajo de la zona dañada de la retina. Sus 378 píxeles convierten la luz infrarroja en señales eléctricas que estimulan las células retinales que todavía funcionan. El cerebro recibe esas señales y aprende progresivamente a interpretarlas como formas, letras o números.

Las gafas también incorporan funciones digitales de contraste y aumento. Esto resulta fundamental porque la resolución del implante continúa siendo limitada: no devuelve una visión natural, a todo color y con el nivel de detalle de un ojo sano.

La mejora no aparece en pocos días

El titular de que las gafas “restauran la visión en pocos días” no coincide con el ensayo clínico. Los pacientes necesitaron una operación, recuperación y sesiones de rehabilitación para aprender a utilizar la nueva percepción visual.

El estudio publicado en The New England Journal of Medicine incluyó a 38 personas con pérdida grave de visión central. De las 32 que pudieron ser evaluadas al cabo de 12 meses, 26 —el 81%— lograron una mejora considerada clínicamente relevante. Al ajustar los resultados para incluir a todos los participantes, la estimación fue del 80%.

En promedio, los pacientes ganaron 25,5 letras, equivalentes a más de cinco líneas en una tabla de agudeza visual. Además, el 84% afirmó que podía utilizar PRIMA en su casa para leer letras, números y palabras. La visión periférica natural no mostró una reducción media significativa.

La operación también implica riesgos

PRIMA no supone el final de la cirugía ocular: depende completamente de ella. Durante el ensayo se registraron 26 acontecimientos adversos graves en 19 participantes. La mayoría ocurrió dentro de los dos meses posteriores a la implantación y casi todos se resolvieron durante los dos meses siguientes.

Entre las complicaciones descritas estuvieron problemas como desprendimiento de retina, hipertensión ocular y alteraciones relacionadas con el procedimiento quirúrgico. Por eso, la indicación se limita a adultos con discapacidad visual grave y debe evaluarse individualmente por especialistas en retina.

La comercialización europea apenas comienza

Science Corporation todavía no ha anunciado un precio general ni una fecha de disponibilidad para cada país. La empresa está solicitando reembolsos sanitarios y preparando los hospitales que podrán realizar las intervenciones. Fuera de Europa, el dispositivo aún no tiene autorización comercial, aunque recibió designaciones especiales de la FDA estadounidense para acelerar su evaluación.

PRIMA no elimina las operaciones ni devuelve una visión completamente normal. Su avance es otro: demuestra que un pequeño implante conectado a unas gafas puede permitir que personas que habían perdido la visión central vuelvan a distinguir palabras y formas. Para una enfermedad considerada irreversible, esa recuperación parcial representa un cambio enorme.

Fuente: Hipertextual.

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