Recordar qué hicimos durante el día, dónde estuvimos o con quién interactuamos parece algo cotidiano, pero puede convertirse en una dificultad importante para personas que sufren alteraciones de memoria. Un grupo internacional de investigadores exploró una posibilidad particular para ayudar en estos casos: utilizar dispositivos portátiles capaces de registrar automáticamente fragmentos de la vida diaria y convertirlos después en información organizada para terapeutas y pacientes.

El proyecto fue presentado por el ingeniero de software Martín Menchón durante NS Innovation Latam 2021 de Biogen y contó con la participación de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de UNICEN, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Twente.

La idea parte de algo relativamente sencillo: aprovechar sensores cada vez más pequeños, presentes actualmente en teléfonos, relojes y otros dispositivos, para comprender mejor las rutinas de una persona.

Cámaras que registran la vida desde los propios ojos

Para desarrollar el proyecto, los investigadores utilizaron cámaras vestibles, pequeños dispositivos que una persona puede llevar durante sus actividades cotidianas y que registran imágenes desde una perspectiva similar a la de sus propios ojos.

Siete participantes utilizaron estas cámaras durante 15 días y los dispositivos tomaron una fotografía cada 30 segundos. Al finalizar el experimento, el equipo había reunido más de 100.000 imágenes.

Analizar manualmente semejante cantidad de información sería prácticamente imposible para un terapeuta, por lo que los investigadores desarrollaron un sistema capaz de identificar automáticamente patrones repetidos.

El análisis se centró en cuatro elementos principales: las actividades realizadas, los objetos presentes en cada escena, los lugares visitados y la información temporal relacionada con cada momento.

La tecnología puede reconstruir rutinas completas

Al combinar esos datos, el sistema puede detectar comportamientos que se repiten durante días o semanas, como horarios de trabajo, momentos destinados al ocio, hábitos alimentarios o determinadas interacciones sociales.

En lugar de revisar miles de fotografías una por una, un especialista podría recibir información sintetizada sobre qué actividades realiza una persona, cuánto tiempo les dedica y con qué frecuencia aparecen.

Este tipo de análisis puede resultar especialmente interesante cuando el propio paciente tiene dificultades para recordar sus actividades recientes o describir con precisión cambios en sus rutinas.

El objetivo no sería reemplazar las evaluaciones médicas ni los tratamientos existentes, sino proporcionar a los profesionales una fuente adicional de información objetiva sobre la vida cotidiana.

Los propios recuerdos podrían convertirse en parte de la terapia

El proyecto también plantea una aplicación relacionada con la llamada terapia de reminiscencia, una estrategia basada en recordar experiencias personales y conversar sobre acontecimientos del pasado.

Los investigadores señalan que estudios anteriores habían observado que utilizar imágenes relacionadas con la propia vida de una persona puede generar una estimulación más efectiva que mostrar fotografías completamente ajenas.

Las cámaras portátiles permitirían construir una especie de archivo visual autobiográfico compuesto por lugares, personas y actividades realmente experimentadas por el usuario.

A esta perspectiva registrada desde el propio punto de vista se la conoce como visión egocéntrica, porque las imágenes reproducen aproximadamente aquello que la persona veía mientras realizaba sus actividades.

El desafío es convertir miles de datos en información útil

Teléfonos inteligentes, relojes, gafas conectadas y cámaras portátiles generan actualmente cantidades enormes de información, pero buena parte de esos datos permanece fragmentada entre diferentes dispositivos.

La propuesta del equipo busca integrar esas señales y analizarlas de manera conjunta para identificar cambios y patrones a largo plazo.

El proyecto todavía representa una línea de investigación tecnológica y no una solución capaz de recuperar por sí sola la memoria perdida. Su potencial está en otro lugar: convertir miles de pequeños registros cotidianos en una memoria digital organizada que pueda ayudar a especialistas a comprender mejor cómo vive una persona y utilizar sus propias experiencias como apoyo durante determinadas terapias.

Fuente: Infobae.

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