La altitud tradicional mide la altura de una montaña desde el nivel del mar. Según este criterio, el Everest mantiene su récord con 8.849 metros. Sin embargo, cuando se mide desde la base hasta la cima, Mauna Kea, un volcán inactivo en Hawái, se eleva a 10.211 metros, superando al Everest por más de 1.300 metros. Este volcán, cuya base se encuentra bajo el océano, redefine lo que significa ser la montaña más alta del mundo.

Por otro lado, el Chimborazo en Ecuador, con 6.263 metros sobre el nivel del mar, no destaca en altitud tradicional, pero al estar cerca del ecuador y beneficiarse del abultamiento terrestre causado por la rotación, su cima es el punto más alejado del centro de la Tierra. Este estratovolcán supera al Everest en 2.073 metros bajo un enfoque geocéntrico, convirtiéndose en el verdadero «techo del mundo» desde esa perspectiva.

El papel de la geofísica

La explicación de estas aparentes paradojas radica en la forma de nuestro planeta. La Tierra no es una esfera perfecta, sino que tiene un abultamiento en el ecuador debido a la fuerza centrífuga generada por su rotación. Este fenómeno empuja las montañas cerca del ecuador, como el Chimborazo, más lejos del centro de la Tierra en comparación con los picos del Himalaya.

Derek van Westrum, físico de la NOAA, explica: «Si imaginas la Tierra como un punto azul en el espacio, el Chimborazo es el único lugar donde puedes pararte y estar lo más lejos posible del centro de este punto».

Un nuevo atractivo turístico

Ecuador ha comenzado a aprovechar esta singularidad para impulsar el turismo en torno al Chimborazo. Aunque el ascenso al Chimborazo sigue siendo difícil, es más accesible que escalar el Everest, atrayendo a alpinistas y curiosos. Además, su estatus como el punto más cercano a las estrellas añade un atractivo único.

Redefiniendo la montaña más alta

El Everest sigue siendo el rey de la altitud tradicional, pero cuando se considera la altura total o la distancia al centro de la Tierra, Mauna Kea y Chimborazo lo destronan. Este cambio en la perspectiva no solo nos enseña más sobre la geofísica de nuestro planeta, sino que también redefine nuestra comprensión de los hitos naturales.

El título de «montaña más alta del mundo» depende de cómo lo midamos. Y, al final, estas diferencias solo enriquecen nuestra apreciación de la diversidad y complejidad de la Tierra.

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3 responses to “Se cae un mito: El Everest no es la montaña más alta del mundo”

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