El proyecto consiste en el desarrollo de nanofiltros formados por materiales derivados del grafeno, óxidos metálicos y un tercer componente secreto. Estos materiales son biocompatibles y ampliamente utilizados en medicina y remediación ambiental.
El grafeno, obtenido mediante procesos químicos que generan pequeñas “cicatrices” en su estructura, permite atraer contaminantes como bacterias, metales pesados y minerales. Combinado con la IA, el nanofiltro no solo detecta estos elementos en tiempo real, sino que aprende de los datos recabados para adaptarse a nuevas situaciones y optimizar su rendimiento.

Además, la plataforma incluye un componente que modifica su superficie para aumentar su capacidad de filtrado. Con dimensiones de aproximadamente 3 x 7 centímetros, el nanofiltro puede acoplarse a grifos domésticos, con posibilidades de ampliarse a plantas potabilizadoras en el futuro.
Una solución tecnológica con impacto global
El diseño de estos nanofiltros es fruto de la colaboración interdisciplinaria entre físicos, biotecnólogos y biólogos de la UNC. Liderado por la doctora Noelia Bajales Luna, el equipo combina nanotecnología, aprendizaje automático y ciencia de materiales para abordar problemas como la contaminación del agua y las cianobacterias en el lago San Roque.
Mediante machine learning, los nanofiltros son capaces de registrar datos sobre contaminantes y generar alertas en caso de detectar niveles peligrosos. Este avance podría transformar el agua de mar en agua dulce, mitigando la escasez hídrica y ofreciendo una solución portable, ultrasensible y eficiente.

Avances y desafíos
El proyecto, actualmente en etapa de validación experimental en laboratorio, ha alcanzado el nivel de madurez tecnológica TRL 3/4. Los investigadores trabajan en construir una base de datos que permita a la IA identificar con mayor precisión los contaminantes en suspensión, incluso cuando no haya registros previos de estos.
Aunque ya ha despertado el interés de empresas e instituciones, el equipo enfrenta el desafío del financiamiento necesario para patentar la tecnología y llevarla al mercado en los próximos tres o cuatro años.

Potencial disruptivo en el tratamiento de agua
Reconocido por el certamen UNC Innova, este desarrollo podría revolucionar la forma en que consumimos agua potable, convirtiéndose en una herramienta clave para abordar problemas locales y globales.

Gracias a su diseño reutilizable y adaptable, los nanofiltros controlados por IA prometen mejorar la calidad del agua en entornos domésticos e industriales, mientras abren nuevas posibilidades en la lucha contra la contaminación y la escasez hídrica. La ciencia aplicada desde la UNC da un paso firme hacia el futuro de la sostenibilidad y el bienestar global.
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