En nuestra vida cotidiana, el lenguaje es la herramienta principal para comunicarnos y comprender el mundo que nos rodea. Sin embargo, más allá de ser un medio de transmisión de información, el idioma que utilizamos tiene una profunda influencia en nuestras emociones y en la manera en que las expresamos. Este fenómeno ha sido objeto de estudio por parte de filólogos y lingüistas, quienes han descubierto que la lengua está intrínsecamente ligada a factores culturales y personales que afectan nuestra percepción emocional.
La conexión entre lengua y cultura

La filóloga hispánica Mari Mar Boíllos destaca que la lengua está directamente unida a la cultura, y cada cultura interpreta las emociones de manera diferente. Existen culturas más colectivistas y otras más individualistas, lo que repercute en nuestra manera de ver el mundo. Por ejemplo, al narrar una experiencia de la niñez en distintos idiomas, es probable que utilicemos emociones diferentes según la lengua empleada, ya que cada una posee matices emocionales propios.
El impacto del idioma en la vivencia emocional
El idioma en el que experimentamos una vivencia influye significativamente en cómo la recordamos y expresamos. Aunque una persona tenga un amplio conocimiento de una lengua extranjera, al expresar emociones profundas como el amor o el cariño, es común que recurra a su lengua materna, ya que siente que puede transmitir mejor sus sentimientos en ese idioma. Este fenómeno sugiere que el lenguaje no solo es un vehículo de comunicación, sino también un moldeador de nuestras experiencias emocionales.
Investigaciones sobre emociones y aprendizaje de lenguas
Mari Mar Boíllos participa en un proyecto de investigación del Ministerio de Ciencia a través de la UPV/EHU, centrado en la comprensión, expresión y evaluación de los significados emocionales en el aprendizaje de lenguas. El objetivo es entender cómo las emociones repercuten en la manera en que nos sentimos al hablar una lengua y cómo nos reconocemos a nosotros mismos como parte de esa cultura.
Este estudio busca determinar si un sentimiento o vivencia es diferente al hablar en nuestra lengua materna o en una secundaria, y cómo se gestionan las emociones en esas situaciones. Además, explora si el comportamiento de una persona varía en función de la lengua que utilice. Estos descubrimientos pueden aportar información valiosa para la educación y el aprendizaje de nuevos idiomas, ayudando a diseñar estrategias pedagógicas más efectivas.
La realidad plurilingüe de Euskadi
En Euskadi, la realidad lingüística es compleja y rica. Estudios indican que casi 700.000 personas en la región son euskaldunes, es decir, hablan euskera. Además, la sociedad se ha enriquecido con la llegada de migrantes que aportan sus propias lenguas, lo que ha llevado a una sociedad vasca plurilingüe. Esta diversidad lingüística ofrece una oportunidad única para estudiar cómo diferentes idiomas influyen en las emociones y su expresión.
La paralingüística y su rol en la comunicación emocional
La paralingüística es el estudio de los elementos que acompañan a las emisiones lingüísticas y que constituyen señales e indicios, normalmente no verbales, que contextualizan y sugieren interpretaciones particulares de la información verbal. Características como la intensidad o volumen de la voz, la velocidad de emisión, el tono, las variantes y matices de la entonación, y la duración silábica son indicativos de las emociones en la comunicación. Por ejemplo, una voz con volumen alto puede implicar dominio o sobreposición en la conversación, mientras que un volumen bajo se asocia a personas introvertidas. Estos elementos paralingüísticos permiten extraer información sobre el estado anímico del emisor y constituyen una parte esencial de la comunicación emocional.
Implicaciones para el aprendizaje de nuevas lenguas

El conocimiento de cómo la lengua influye en nuestras emociones tiene importantes implicaciones para el aprendizaje de nuevos idiomas. Los estudiantes que adquieren una segunda lengua no solo aprenden estructuras gramaticales y vocabulario, sino que también se sumergen en una nueva forma de percibir y expresar emociones. Comprender las sutilezas emocionales de una lengua puede enriquecer la competencia comunicativa y facilitar una integración más profunda en la cultura asociada a ese idioma.
Conclusión
La lengua que utilizamos va más allá de ser una herramienta de comunicación; moldea nuestras emociones y la forma en que las expresamos. Factores culturales, personales y paralingüísticos influyen en cómo percibimos y compartimos nuestras experiencias emocionales. Reconocer esta influencia es fundamental para comprender la complejidad de la comunicación humana y promover una mayor empatía y conexión entre individuos de diferentes orígenes lingüísticos.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.






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