En los últimos años, el agua con clorofila se ha convertido en una tendencia popular entre influencers y entusiastas del bienestar, quienes aseguran que este suplemento natural tiene numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, mientras la clorofila se presenta como una solución mágica, los expertos advierten que aún faltan estudios científicos que respalden muchas de estas afirmaciones. ¿Es realmente tan efectiva como se promociona?

¿Qué es la clorofila?
La clorofila es un pigmento verde presente en las células vegetales que desempeña un papel clave en la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas convierten el dióxido de carbono y el agua en energía. Este compuesto se encuentra de manera natural en vegetales de hojas verdes, como espinacas, brócoli y kiwis.
En su forma de suplemento, la clorofila suele presentarse en forma de tintura líquida o píldoras, pero no es idéntica a la que se encuentra en los alimentos. La forma más comúnmente utilizada es la clorofilina, que es una versión modificada de la clorofila natural. En este caso, el átomo de magnesio que forma parte de la estructura química de la clorofila es reemplazado por cobre, lo que hace que sea más estable, pero también diferente en cuanto a sus propiedades.
El resurgimiento de la clorofila en la cultura popular
La clorofila fue objeto de estudio en la década de 1930 por el investigador Benjamin Gruskin, quien exploró su uso en el tratamiento de heridas e infecciones. Aunque los resultados fueron inconclusos, la clorofila siguió ganando popularidad en la medicina alternativa. En la década de 1950, se comercializó como un desodorante y desintoxicante, apareciendo en productos como pastas dentales, jabones y chicles.
Sin embargo, el interés por la clorofila comenzó a decaer con el tiempo, hasta que en la década de 2010, los YouTubers empezaron a incorporar la clorofila líquida en sus rutinas de cuidado personal. Hoy en día, es una tendencia arraigada en plataformas como Instagram y TikTok, donde el hashtag #chlorophyll acumula millones de vistas, con personas promoviendo sus supuestos beneficios.
¿Realmente ayuda la clorofila?
Se le atribuyen múltiples beneficios, como el alivio del estreñimiento, la mejora en la digestión, la reducción del acné, el aumento de energía e incluso la desintoxicación del cuerpo. Algunos estudios han sugerido que la clorofila puede bloquear la absorción de ciertos carcinógenos, como las nitrosaminas en las carnes procesadas, y proteger las células contra el daño causado por radicales libres, gracias a sus propiedades antioxidantes.
No obstante, los expertos también advierten sobre los posibles efectos secundarios. Según la oncóloga Ellen Kornmehl, aunque la clorofila puede ofrecer beneficios para la salud, también puede tener efectos negativos, como la sensibilidad aumentada a la luz y la interacción con ciertos medicamentos. Además, algunos estudios han sugerido que, en dosis elevadas, podría promover la progresión de tumores en animales.
Otro punto importante es que muchos de los beneficios que los usuarios atribuyen al consumo de agua con clorofila, como una piel más clara, podrían ser simplemente el resultado de un mayor consumo de agua. La hidratación en general tiene efectos positivos sobre la piel, la digestión y la energía. Además, un estudio de 2014 que analizó el uso de clorofila en el tratamiento del acné encontró mejoras solo con el uso tópico, no con suplementos orales.
La dosis adecuada de clorofila
En términos de seguridad, los expertos señalan que la clorofila natural presente en los alimentos no presenta riesgos, incluso en grandes cantidades. No obstante, cuando se consume como suplemento, la dosis recomendada de clorofilina líquida oscila entre 100 mg y 300 mg diarios para adultos. Sin embargo, como no hay suficiente investigación sobre sus efectos a largo plazo, es importante tener precaución.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) no regula los suplementos de clorofila, lo que hace que sea difícil establecer límites máximos de consumo. Además, algunos usuarios pueden experimentar efectos secundarios como molestias gastrointestinales o reacciones alérgicas.
¿Es mejor consumirla de forma natural?
Si estás interesado en los beneficios de la clorofila, una alternativa más segura y natural es consumirla a través de alimentos. Verduras de hojas verdes como espinacas, berza, mostaza, y espárragos, así como algas como la chlorella y la espirulina, son excelentes fuentes de este compuesto. Comer una variedad de estos alimentos, junto con frutas y otros vegetales, es clave para mantener una dieta balanceada y saludable.
Como señala Kornmehl, lo mejor es optar por alimentos integrales, especialmente las verduras de hojas verdes oscuras, que no solo ofrecen clorofila, sino también una combinación de otros nutrientes beneficiosos, como fibra, vitamina E, betacaroteno y compuestos antiinflamatorios.
En conclusión, aunque el agua con clorofila es una tendencia que sigue ganando adeptos, los beneficios prometidos por sus defensores no están completamente respaldados por la ciencia. Si decides probarla, es fundamental hacerlo con moderación y considerar otras fuentes más naturales de este nutriente.
🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.
▶ Suscribirme





Deja tu comentario