Cuando parecía que el viaje de la sonda Lucy sería una travesía técnica hacia los asteroides troyanos, un descubrimiento inesperado reavivó el asombro. En su paso por el cinturón principal de asteroides, la nave encontró un cuerpo celeste que desafía todo lo previsto. Con imágenes sorprendentes y una estructura sin precedentes, este asteroide promete revelar secretos ocultos del pasado del sistema solar.

Una forma que desafía la lógica
El 20 de abril, la sonda Lucy sobrevoló un asteroide llamado Donaldjohanson y captó imágenes que dieron un vuelco a las expectativas. Lejos de ser una simple roca, su estructura binaria y su forma elongada captaron la atención de los científicos. La NASA lo comparó visualmente con dos conos de helado unidos por un cuello delgado, revelando así su singularidad anatómica.
Este sistema binario de contacto, compuesto por dos cuerpos fusionados tras una colisión lenta, muestra una morfología que podría explicar antiguos procesos del sistema solar. Las imágenes, tomadas por el generador de imágenes L’LORRI, ofrecieron una vista detallada del objeto desde una distancia de unos 1100 kilómetros.
Antes de este hallazgo, se sospechaba que Donaldjohanson presentaba comportamientos irregulares por su rotación. Las variaciones en su brillo ya sugerían una superficie compleja. El sobrevuelo confirmó estas hipótesis y ofreció un nuevo punto de partida para futuras investigaciones.
Geología oculta en una cápsula del tiempo
El tamaño estimado de Donaldjohanson, que supera los 11 kilómetros de largo, supera las primeras predicciones. Su morfología binaria sugiere que surgió hace unos 150 millones de años tras desprenderse de un asteroide mayor. Su estudio representa una oportunidad única para observar directamente procesos de colisión y formación de cuerpos celestes.
Instrumentos como el L’Ralph (espectrómetro de color e infrarrojo) y el L’TES (espectrómetro térmico) permitirán a los científicos descifrar su composición. El equipo de misión descargará los datos durante varias semanas para obtener una reconstrucción completa.
Desde la NASA celebran tanto el hallazgo como el desempeño técnico de Lucy. “Estas imágenes iniciales de Donaldjohanson confirman el potencial de la misión para expandir nuestra comprensión del sistema solar”, señaló Tom Statler, científico del programa.
Un viaje que apenas comienza
Aunque Donaldjohanson no era el objetivo principal de Lucy, su descubrimiento pone el foco en el verdadero desafío: los asteroides troyanos de Júpiter. Estos cuerpos, atrapados en una danza gravitacional con el planeta gigante, son vestigios prístinos del sistema solar primitivo.
Lucy recorrerá el cinturón de asteroides durante todo 2025, pero el momento clave llegará en 2027 con el sobrevuelo de Eurybates, el primero de cinco troyanos programados hasta 2033. Se espera que estos encuentros ofrezcan respuestas esenciales sobre la evolución orbital, la composición y el origen de los cuerpos menores.
Ubicados en puntos Lagrange —zonas de equilibrio gravitacional—, los asteroides troyanos ofrecen una ventana privilegiada al pasado cósmico. Lucy, equipada con un arsenal de instrumentos de última generación, será la encargada de desentrañar los secretos de estos testigos silenciosos del nacimiento de los planetas.
La misión apenas comienza, y cada paso parece estar escrito para sorprender.
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