En 2017, Tesla prometió un coche que rompería todos los récords: autonomía de 1.000 km, aceleración imposible, diseño futurista. Ocho años más tarde, ni una sola unidad ha salido de fábrica. Lo que debía ser un hito se está convirtiendo en uno de los mayores misterios (y potenciales fracasos) en la historia automotriz moderna. ¿Qué está fallando?

Un coche prometido… que nunca llegó
Cuando Elon Musk presentó el nuevo Tesla Roadster, el mundo quedó boquiabierto. Anunciado como el deportivo eléctrico más rápido del planeta, este modelo debía entrar en producción en 2020. Pero el tiempo ha pasado y, hasta ahora, todo ha sido humo. Tesla sigue sin dar una fecha concreta y la comunicación oficial es cada vez más escasa.
El problema no es solo la espera. Tesla recaudó millones de dólares con reservas anticipadas que iban desde 50.000 hasta 250.000 dólares por vehículo. Además, la marca ofreció unidades gratuitas del Roadster a través de su programa de referidos, lo que ha incrementado la presión interna para cumplir con una promesa que parece cada vez más lejana.
Un silencio que dice mucho
En varias entrevistas recientes, altos ejecutivos de Tesla como Lars Moravy y Franz von Holzhausen hablaron sobre futuros lanzamientos… pero curiosamente se olvidaron por completo del Roadster. Ni una mención. Este tipo de omisiones ha encendido las alarmas en la comunidad de fans y en los medios especializados.
Y hay más. En su último informe financiero, Tesla modificó el estado del proyecto Roadster: ya no figura como “en desarrollo”, sino como “en fase de diseño”. Esto implica un retroceso en el proceso de fabricación, lo cual genera aún más dudas sobre su viabilidad real en el corto plazo.

¿Una víctima del caos interno en Tesla?
Todo esto ocurre en un momento especialmente complicado para Tesla. La compañía está sufriendo una fuerte caída en ventas y críticas por su falta de innovación. En los últimos cinco años, solo ha lanzado un nuevo modelo, y la presión sobre Elon Musk para delegar el liderazgo ha aumentado incluso dentro de la empresa.
En lugar de centrarse en cumplir con promesas antiguas, Tesla ha apostado por pequeñas actualizaciones de sus modelos ya existentes. La ausencia del Roadster en los planes inmediatos alimenta la teoría de que podría haber sido un simple reclamo de marketing más que un proyecto serio.
¿Fracaso millonario o estrategia encubierta?
Tesla ya enfrenta pérdidas millonarias asociadas al Roadster. Entre las unidades prometidas gratuitamente y los descuentos ofrecidos a través del programa de referidos, se estima que hay más de 100 millones de dólares en juego. Cancelar el proyecto sería un golpe durísimo para su imagen y para la confianza de sus clientes más fieles.
Lo más preocupante no es solo el retraso, sino lo que simboliza: otra promesa grandilocuente de Musk que no se ha materializado. Como ocurrió con la conducción 100 % autónoma, las palabras del CEO de Tesla parecen cada vez más distantes de la realidad operativa de su empresa.
¿Quieres saber más sobre cómo una promesa espectacular puede convertirse en una sombra empresarial? Este caso del Roadster podría ser la mejor (o peor) lección sobre cómo las expectativas pueden devorar incluso a las compañías más revolucionarias.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.






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