Desde un laboratorio en Praga, una revolución científica silenciosa está en marcha. Investigadores han utilizado inteligencia artificial no solo para optimizar lo conocido, sino para crear lo nunca imaginado. El resultado: moléculas completamente nuevas, con estructuras fuera de toda lógica clásica. Y esto es solo el comienzo.
Un salto más allá del conocimiento químico

Un equipo del Instituto de Química Orgánica y Bioquímica (IOCB) de Praga, junto al Centro de Inteligencia Artificial del CIIRC CTU, ha logrado diseñar más de cuarenta moléculas originales con IA generativa. Publicado en Nature Biotechnology, este avance marca un antes y un después en el descubrimiento de compuestos.
Lejos de combinar piezas existentes, el sistema —basado en redes neuronales profundas— genera estructuras que no derivan de ninguna biblioteca molecular previa. “No se trata de modificar lo que ya existe, sino de reinventar las reglas del juego”, afirma el doctor Jan Hadrava, líder del estudio.
Moléculas que abren nuevas puertas
Algunas de las nuevas moléculas presentan potencial para combatir proteínas virales, lo que podría derivar en tratamientos innovadores contra enfermedades infecciosas. Otras podrían aplicarse en nanotecnología, química verde o medicina personalizada.
Lo crucial es que estas estructuras nacen desde cero, sin las limitaciones del conocimiento químico actual. La IA propone soluciones desde un terreno desconocido, lo cual acelera y diversifica el proceso de descubrimiento a un nivel sin precedentes.
DreaMS: el aliado invisible del laboratorio
Este avance se potencia gracias a otra herramienta clave: DreaMS, un modelo basado en transformadores que revoluciona la espectrometría de masas. Entrenado con millones de espectros sin anotar del repositorio MassIVE GNPS, DreaMS puede predecir picos espectrales y órdenes de retención con una precisión excepcional.
Gracias a este modelo, los investigadores han creado el DreaMS Atlas: una red de más de 200 millones de espectros MS/MS que facilita la anotación molecular automatizada, haciendo accesible lo que antes requería años de experiencia.

Ciencia, propiedad y preguntas sin respuesta
Este nuevo paradigma no solo impacta lo técnico. También plantea dilemas éticos y legales: ¿puede una IA ser considerada inventora? ¿Cómo se patenta una creación no humana? La frontera entre ciencia humana y artificial se difumina, obligando a replantear conceptos como autoría y creatividad.
El descubrimiento de estas moléculas marca un inicio. Una ventana se ha abierto a un universo químico desconocido, y la inteligencia artificial es la llave que nos ha permitido asomarnos.
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