Viajar en avión implica adaptarse a condiciones muy distintas a las del suelo. Por eso, lo que comemos y bebemos a 10.000 metros de altura puede afectarnos de formas inesperadas. Azafatas con décadas de experiencia nos advierten sobre tres consumos habituales que podrían comprometer tu comodidad (¡y hasta tu salud!) durante el vuelo. Aquí te contamos por qué.
El agua del avión: un riesgo invisible pero real

Una de las recomendaciones más firmes del personal de cabina es evitar por completo el agua del grifo a bordo. Según Sue Fogwell, azafata con más de 20 años de experiencia, esta agua proviene de tanques del avión que rara vez se limpian a fondo. Estudios de la EPA estadounidense ya habían detectado bacterias como coliformes e incluso E. coli en muestras de distintas aeronaves.
Lo que muchos pasajeros desconocen es que el café y el té que se sirven a bordo se preparan con esa misma agua. Por eso, si ves una jarra de agua en clase turista, piénsalo dos veces: probablemente no sea embotellada. Las profesionales aconsejan pedir latas de agua con gas, refrescos o comprar tu café en tierra antes de despegar.
Comidas que inflan… literalmente
La presión dentro del avión cambia drásticamente respecto al nivel del mar, y eso puede afectar a nuestro sistema digestivo. Josephine Remo, extripulante de cabina, explica que los alimentos que generan gases pueden hacerte sentir mucho más hinchado durante el vuelo.
¿Qué evitar? Brócoli, cebolla, lentejas, col rizada, frijoles, carne roja, gluten y bebidas gaseosas. Todo lo que estimule la producción de gases puede intensificar las molestias intestinales y arruinar tu comodidad durante el trayecto. En su lugar, opta por comidas ligeras, suaves y fáciles de digerir.
Cuidado con el Bloody Mary (aunque sepa mejor en el aire)
Muchos pasajeros lo consideran el cóctel perfecto para volar, pero las azafatas lo desaconsejan. El Bloody Mary y otros zumos de tomate contienen grandes cantidades de sodio, lo que puede empeorar la deshidratación ya típica de los viajes en avión.
El aire seco y presurizado favorece la pérdida de líquidos, y el exceso de sal agrava el problema. Cuando consumes demasiado sodio, el cuerpo compensa extrayendo agua de las células, lo que provoca hinchazón y fatiga. La recomendación: si vas a tomar alcohol o jugos salados, acompáñalos siempre con agua embotellada.

Cómo cuidarse en pleno vuelo: consejos clave
Las tripulantes recomiendan hidratarse con agua embotellada o bebidas enlatadas, evitando las preparadas a bordo. También aconsejan llevar tus propios snacks, elegir comidas suaves y no gaseosas, y alternar cada bebida alcohólica con agua para mantener el equilibrio hídrico.
Estas sugerencias no son solo teoría: se basan en años de observación directa en cabina y en estudios científicos sobre cómo reacciona el cuerpo humano a las condiciones del vuelo. La próxima vez que subas a un avión, recuerda que lo que eliges comer y beber puede marcar la diferencia entre un vuelo tranquilo… o uno incómodo.
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