Muchas personas arrastran heridas emocionales que nunca cicatrizan, aunque pasen años. El estrés postraumático puede desencadenarse por situaciones más cotidianas de lo que creemos y marcar la vida de forma invisible. Juan Lucas Martin, psicólogo argentino radicado en Estados Unidos, comparte estrategias efectivas para reconocer, trabajar y liberar esos recuerdos que pesan más de lo que admitimos.

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Qué se esconde detrás de un trauma no resuelto

Para Juan Lucas Martin, entender el trauma es clave: proviene del griego y significa herida. Igual que una herida en la piel que no cierra, el trauma emocional permanece abierto en la mente y se reactiva cada vez que algo lo recuerda. Puede deberse a accidentes, pérdidas, traiciones o situaciones que parecieran pequeñas, pero dejan marcas profundas.

Según la Asociación Americana de Psicología, este trastorno surge cuando alguien experimenta o presencia un evento que amenaza su vida o seguridad y desencadena miedo o impotencia intensos. Muchas personas minimizan sus experiencias porque asocian “trauma” solo con guerras o tragedias extremas. Sin embargo, desde una ruptura amorosa hasta una enfermedad pueden generar cicatrices mentales difíciles de cerrar.

Martin enfatiza que si los traumas de la infancia no se elaboran, todo lo que viene después puede sentirse más doloroso de lo necesario. Por eso, revisarlos y darles un sentido ayuda a reducir la hipersensibilidad ante nuevos desafíos.

Cuando el cuerpo habla: señales de alerta

Una característica crucial del estrés postraumático es que no solo afecta la mente: el cuerpo lo graba como una memoria viva. Revivir un trauma activa taquicardia, tensión muscular, opresión en el pecho o nudos en el estómago, como si el suceso estuviera ocurriendo de nuevo, aunque hayan pasado décadas.

Los síntomas más comunes incluyen recuerdos invasivos, pesadillas, evitación de lugares o personas asociadas al hecho traumático y una respuesta de alerta constante. Muchas veces, la persona sufre insomnio, falta de concentración y una culpa persistente por haber sobrevivido a lo ocurrido.

Dos técnicas para liberar la carga emocional

Con más de 20 años de experiencia, Martin combina psicología tradicional con neurociencia y prácticas orientales. Sus dos pilares terapéuticos para tratar traumas y ansiedad son EFT (Emotional Freedom Techniques) y NET (Neuro Emotional Technique). Ambas se enfocan en intervenir directamente en la memoria corporal del trauma, más allá del relato mental.

La EFT se basa en dar suaves golpecitos con los dedos en puntos específicos del rostro y torso, similares a los meridianos de la acupuntura. Mientras se hace esto, la persona evoca el recuerdo doloroso o la emoción limitante. Esta práctica calma la amígdala cerebral —el centro del miedo— y ayuda a procesar la emoción hasta que pierde intensidad.

La NET, por su parte, identifica la carga emocional asociada a eventos pasados y trabaja desde la conexión entre sistema nervioso y cuerpo. Presionando ciertos puntos se facilita la liberación de la tensión acumulada. Ambas técnicas son sencillas, autoaplicables y no sustituyen terapia médica, pero sirven como herramientas de automaestría diaria.

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Visualizar un futuro sin miedo

Además de estas técnicas, Martin enseña a usar la visualización para reprogramar la mente. El cerebro no diferencia claramente entre lo que pasa y lo que imagina con detalle. Por eso, imaginarse en un estado de calma y bienestar genera respuestas químicas reales: serotonina, endorfinas y dopamina que mejoran el estado de ánimo.

Personas con miedo a volar, por ejemplo, pueden desencadenar ansiedad solo imaginando un vuelo. Este mismo principio puede utilizarse a favor: visualizarse tranquilo y sano cada día refuerza la confianza interna y reduce la huella del trauma.

Reconectar con tu poder interior

Martin deja claro que estas técnicas no reemplazan un tratamiento psicológico profesional cuando hay situaciones graves. Sin embargo, bien practicadas, permiten trabajar recuerdos dolorosos uno por uno, disolver emociones estancadas y abrir espacio para nuevas posibilidades.

En su curso “Cambia tu Mente, Cambia tu Cuerpo, Cambia tu Vida”, que ya transformó a miles de personas, demuestra que sanar el pasado es la llave para vivir un presente más pleno. A veces no se trata de olvidar lo que pasó, sino de recordarlo sin que duela. Y ese paso puede cambiar toda una vida.

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