Durante décadas, se pensó que la glucosa era el único motor energético del cerebro. Sin embargo, una reciente investigación de dos prestigiosas universidades estadounidenses ha desvelado un mecanismo alternativo que permite a las neuronas seguir activas incluso en situaciones de escasez. El hallazgo desafía lo establecido y aporta una nueva perspectiva sobre el funcionamiento cerebral.


Cuando el azúcar no alcanza: el cerebro activa su plan B

Investigadores de Yale y Weill Cornell Medicine han demostrado que las neuronas pueden recurrir a los triglicéridos almacenados en pequeñas gotas de grasa como fuente de energía. Este descubrimiento, publicado en Nature Metabolism, derriba la idea de que el cerebro depende exclusivamente de la glucosa.

Las gotas lipídicas —reservas de grasa dentro de las células— se activan especialmente cuando el suministro de azúcar es bajo o la actividad neuronal es intensa. Los ácidos grasos que contienen se transforman en ATP, la molécula energética esencial para mantener las sinapsis activas.

Triglicéridos en el cerebro: el sorprendente combustible oculto de las neuronas
geralt – Pixabay

El Dr. Mukesh Kumar, autor principal, afirmó que este mecanismo energético alternativo podría resultar crucial en contextos de alta demanda metabólica o estrés neuronal.

El papel clave de una enzima y su vínculo con enfermedades

El proceso de uso de triglicéridos en las neuronas está regulado por una enzima llamada DDHD2. Esta descompone los triglicéridos, liberando los ácidos grasos necesarios para generar energía. Mutaciones en el gen que la codifica se asocian con una enfermedad neurológica rara: la paraplejía espástica hereditaria.

Al bloquear DDHD2 en ratones, los investigadores observaron una acumulación de grasa y un deterioro en la función cerebral, lo que confirma el papel central de estas reservas lipídicas en el mantenimiento neuronal.

El Dr. Timothy Ryan explicó que los ácidos grasos liberados son transportados a las mitocondrias, donde se oxidan para producir ATP. Sin este mecanismo, las neuronas no podrían sostener su actividad.

Torpor cerebral: cuando las neuronas no pueden usar grasa

En experimentos con animales, los científicos bloquearon tanto la enzima DDHD2 como el transportador CPT1, que lleva los ácidos grasos a las mitocondrias. El resultado fue impactante: los ratones entraron en un estado de letargo similar a la hibernación, con temperatura corporal reducida y actividad casi nula.

Triglicéridos en el cerebro: el sorprendente combustible oculto de las neuronas
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Este fenómeno, conocido como torpor, puso en evidencia la dependencia del cerebro de sus reservas grasas cuando la glucosa escasea. La alteración de este sistema energético produce un colapso metabólico que afecta directamente a la función cerebral.

Nuevas puertas para entender el cerebro y tratar enfermedades

Este hallazgo no solo reescribe los manuales de biología, sino que podría revolucionar el enfoque de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Comprender cómo el cerebro regula y utiliza las grasas podría ofrecer nuevas terapias para protegerlo del deterioro metabólico.

Aún queda por descubrir cómo se equilibra este sistema con el uso de la glucosa y cómo se ve afectado por el envejecimiento. Sin embargo, lo que ya está claro es que las neuronas poseen una notable flexibilidad energética, vital para su supervivencia y rendimiento.

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[…] punto central del estudio fue la llamada selectividad de orientación. Este concepto describe la capacidad de algunas neuronas para responder con más fuerza a determinad… Gracias a este mecanismo, el cerebro puede distinguir formas y estructuras dentro de una escena […]

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