Hay juegos que se sienten como sueños lejanos y otros que logran tocar fibras profundas sin decir ni una palabra. Primal Planet es uno de ellos. Un metroidvania que mezcla emoción, exploración y combate en un entorno prehistórico y alienígena, todo narrado a través de gestos, miradas y silencios. Ya disponible, este título independiente promete una de las experiencias más sorprendentes del año.

Una aventura sin palabras, pero llena de emociones
En Primal Planet, encarnás a un habitante de las cavernas que lucha por sobrevivir en un mundo alienígena plagado de peligros. Pero no estás solo: tu familia —tu pareja, tu hijo y un pequeño dinosaurio huérfano— son parte vital del viaje. Lejos de ser acompañantes pasivos, te ayudan activamente, luchan a tu lado y hasta te salvan en momentos clave.
Este vínculo familiar es el corazón de la historia. Lo más notable es que todo se cuenta sin una línea de diálogo. A través de expresiones faciales, animaciones cuidadas y secuencias cinemáticas, el juego logra transmitir emociones intensas, tan poderosas como en una película de Pixar. La narrativa te arrastra sin necesidad de palabras, y en poco tiempo te encontrás conectado con tus compañeros como si los conocieras de toda la vida.
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Ver todas las ofertas →Desde los paisajes pixelados hasta el diseño de personajes y criaturas, Primal Planet crea un universo salvaje y evocador que parece haber salido directamente de un sueño ancestral.

Mecánicas que combinan lo clásico con lo inesperado
A nivel jugable, Primal Planet se sostiene sobre una sólida base metroidvania. Esto significa mapas interconectados, exploración constante y la necesidad de obtener nuevas habilidades para desbloquear zonas antes inaccesibles. Pero no se queda ahí: introduce también elementos de crafteo y supervivencia que agregan una capa táctica a la aventura.
Podés fabricar herramientas con materiales encontrados en la naturaleza, lo que te permite adaptarte mejor a los desafíos del entorno. Hay criaturas hostiles, trampas naturales y zonas misteriosas donde cada decisión cuenta.
Una de las sorpresas más agradables es su modo cooperativo local. En cualquier momento, un segundo jugador puede sumarse a la partida como Sino, tu ágil compañero dinosaurio. Esta modalidad drop-in no solo hace más llevadera la experiencia, sino que también potencia el sentido de conexión entre personajes, permitiendo que la aventura se disfrute en pareja o en familia.

Un desarrollo marcado por la pasión y la nostalgia
El creador del juego, Albert van Zyl —también conocido como Seethingswarm— trabajó en solitario durante cinco años para dar vida a este proyecto. Inspirado por su infancia en Sudáfrica, su fascinación por los dinosaurios y su amor por títulos como Hollow Knight o Ori and the Blind Forest, decidió construir un universo que combinara nostalgia, desafío y belleza.
También reconoce influencias más inesperadas, como Primal de Genndy Tartakovsky y La guerra de los mundos de H.G. Wells. Este cruce de referentes le permitió diseñar una historia poderosa que, aunque sin diálogos, rebosa de intención y profundidad.
Primal Planet no busca solo entretener. Quiere conmover, conectar y hacerte sentir que, aun en los rincones más salvajes del universo, siempre hay algo por lo que luchar. Y a veces, ese “algo” tiene garras, escamas y un corazón gigante.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.





