La seguridad digital vuelve a estar en el centro de atención tras descubrirse un grave fallo en WinRAR, uno de los programas más extendidos para gestionar archivos comprimidos. Investigadores revelaron que ciberdelincuentes aprovecharon esta vulnerabilidad para infiltrar malware en equipos y móviles. La amenaza, aunque contenida, despierta temores por su capacidad de pasar desapercibida durante días.

Cómo un simple archivo podía convertirse en una trampa
El laboratorio de seguridad ESET fue el primero en advertir el peligro. El 18 de julio de 2025 se detectó que archivos comprimidos “.RAR” podían contener algo más que documentos aparentemente normales. Entre las técnicas descubiertas, los delincuentes lograban incluir una DLL maliciosa y un acceso directo oculto que se activaba automáticamente al iniciar Windows.
El ataque se basaba en el uso de Alternate Data Streams (ADS), una técnica avanzada que permite ocultar datos en archivos de forma casi indetectable. Así, al descomprimir, no solo aparecía el documento visible, sino también el malware que quedaba instalado en el sistema, operativo incluso después de reinicios. Para muchos usuarios, la infección podía pasar inadvertida, lo que lo convertía en un método particularmente peligroso.

Un riesgo global con posibles consecuencias graves
La campaña se desplegó en apenas cuatro días, entre el 18 y el 21 de julio, pero su alcance fue suficiente para encender todas las alarmas. Empresas de Europa y Canadá se vieron en la mira de estos ataques, aunque el riesgo se extendía a cualquier persona con la aplicación instalada.
A pesar de que no se confirmaron filtraciones masivas de datos, el potencial de daño fue calificado como alto. La magnitud de usuarios de WinRAR —presente en millones de computadoras y móviles— convierte esta vulnerabilidad en una preocupación a escala global. Los expertos remarcan que el incidente demuestra cómo incluso las herramientas más comunes pueden ser utilizadas como vehículo de estafas sofisticadas.
Medidas urgentes para mantenerse protegido
La primera recomendación es clara: actualizar WinRAR a su última versión, ya que el fallo fue corregido en cuanto se descubrió. Sin embargo, la prevención no termina allí. Abrir archivos “.RAR” de remitentes desconocidos o sospechosos es un riesgo que conviene evitar, incluso si parecen documentos legítimos.
También se aconseja complementar la protección con herramientas capaces de detectar comportamientos extraños, como la creación de archivos ocultos tras la descompresión. Adoptar estas precauciones no solo evita posibles robos de información, sino que también frena la expansión de campañas de estafa que se nutren de usuarios desprevenidos.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.





