La exploración de los fondos oceánicos uruguayos sigue revelando secretos sorprendentes. En su última etapa, la campaña Uruguay Sub200 documentó tiburones en aguas profundas, un avistamiento excepcional transmitido en vivo que cautivó tanto a la comunidad científica como al público general. Estos hallazgos no solo enriquecen el inventario marino del país, sino que también refuerzan la importancia de ampliar las áreas marinas protegidas y de comprender la vida oculta en los cañones submarinos.
El contexto de la expedición
El proyecto Uruguay Sub200, en alianza con el Schmidt Ocean Institute, reúne a 37 científicos a bordo del Falkor (too) con el lema “Viaje a lo desconocido”. Utilizando el robot submarino ROV SuBastian, capaz de descender hasta 3.500 metros, la misión busca identificar y estudiar Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), hábitats clave amenazados por la actividad humana.
El área de estudio se sitúa sobre el talud continental, a 200 km de la costa, donde confluyen las corrientes de Brasil, Malvinas y el Río de la Plata. Allí, el equipo recolecta muestras biológicas, mide variables oceanográficas y busca ampliar el área protegida marina de Uruguay, hoy limitada al 1 % de su ZEE.
Tiburones en el cañón de Cabo Polonio
En uno de los descensos del ROV, a 290 metros de profundidad, se registraron imágenes inéditas de tiburones:
- Hexanchus griseus (tiburón de seis branquias chata): ejemplar que puede superar los seis metros, considerado un “fósil viviente” por su linaje antiguo.
- Carcharhinus plumbeus (tiburón gris): de hasta 2,5 metros, con aleta dorsal prominente y rol esencial en la regulación de las cadenas tróficas.
Los científicos subrayaron que estas especies no representan un peligro para el ser humano, pero sí cumplen funciones vitales para el equilibrio de los ecosistemas.
Además, las cámaras registraron al tiburón lija y al pulpo endémico Vosseledone charrúa, confirmando la riqueza biológica de estos cañones.
Ciencia y sociedad: exploración en vivo
Cada inmersión fue transmitida en streaming en tiempo real, permitiendo la interacción entre científicos y público. Esta apertura acercó la ciencia marina a miles de espectadores, mostrando la diversidad de especies y la magnitud de los hábitats profundos uruguayos.
El cañón de Cabo Polonio, con 118 km de longitud y 85 km de ancho, reveló estructuras de montículos carbonáticos y corales de aguas frías del género Desmophyllum pertusum, hábitats cruciales para peces, crustáceos y tiburones.
Implicancias para la conservación
Los hallazgos fortalecen la evidencia de que los cañones submarinos son refugios de biodiversidad y requieren protección urgente.
El proyecto busca contribuir al objetivo global 30×30, que plantea proteger al menos el 30 % de los océanos para 2030.
Los científicos recalcan que la documentación audiovisual obtenida es clave para impulsar medidas regulatorias y reforzar la gestión de ecosistemas marinos vulnerables, frente a amenazas como la pesca de arrastre y el cambio climático.
La aparición de tiburones en aguas profundas uruguayas no solo constituye un hito científico y audiovisual, sino que también funciona como un llamado a la acción para preservar estos ecosistemas únicos antes de que la actividad humana los altere irreversiblemente.
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