Los shooters tácticos marcaron a toda una generación de jugadores a principios de los 2000, y ahora un nuevo proyecto quiere devolver esa sensación de adrenalina cruda en un entorno contemporáneo. It Takes a War, desarrollado por Thomas Mackinnon —creador del aclamado THE CORRIDOR—, se presenta como un desafío por equipos que pretende recuperar lo mejor de aquel espíritu, adaptándolo a los tiempos actuales.

La propuesta que combina pasado y presente
La presentación oficial de It Takes a War dejó en claro que no se trata de un shooter convencional. Su diseño apunta directamente a quienes recuerdan con cariño la época dorada de los juegos de disparos tácticos y la cultura online que surgió alrededor de ellos. Sin embargo, lejos de quedarse en un homenaje, el título introduce elementos propios que lo diferencian de sus referentes.
Con un marcado énfasis en el trabajo en equipo, el juego propone enfrentamientos donde la coordinación y la estrategia pesan tanto como la puntería. El sistema de clases es uno de los pilares de la jugabilidad, ofreciendo tres opciones distintas que permiten abordar cada situación de maneras únicas. Esta diversidad busca incentivar la cooperación, pues ninguna clase es autosuficiente y todas dependen unas de otras para alcanzar la victoria.
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Si algo resalta de It Takes a War es su apuesta por la intensidad de los combates. Los desarrolladores describen la experiencia como “acción táctica visceral”, una promesa de enfrentamientos crudos, rápidos y decisivos en los que la comunicación entre jugadores será vital.
Para reforzar este aspecto, el título implementa un sistema de chat de voz que va más allá de lo convencional. Aunque los detalles aún no se han revelado por completo, se espera que su diseño aporte un giro estratégico al juego, transformando la comunicación en una herramienta tan importante como las armas mismas. Este añadido podría convertirse en uno de los factores más distintivos de la propuesta, marcando un punto de diferencia frente a otros shooters en el mercado.
En lo visual, el realismo gráfico ocupa un lugar central. Los escenarios y personajes han sido diseñados con un estilo fotorrealista que potencia la inmersión, reforzando la sensación de estar participando en un conflicto tangible y brutal.
Lo que representa para el género
El anuncio de It Takes a War no es solo la llegada de un nuevo título, sino también un guiño a quienes extrañaban los shooters tácticos más puros. La intención es clara: recuperar la esencia de una época en la que la cooperación, la táctica y la tensión definían cada partida, pero sin dejar de lado la innovación tecnológica.
Thomas Mackinnon, reconocido por su creatividad en THE CORRIDOR, busca sorprender nuevamente con una propuesta que equilibra nostalgia y frescura. Con sus mecánicas centradas en las clases, el uso estratégico de la comunicación y un apartado gráfico impactante, este juego parece estar diseñado para reavivar pasiones dormidas en el género.
Queda por ver cómo evolucionará en el tiempo y qué impacto tendrá en la escena multijugador actual, pero lo cierto es que It Takes a War ya ha logrado lo más difícil: despertar la curiosidad de una comunidad que siempre está esperando el próximo gran enfrentamiento.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.





