El desierto riojano escondía un secreto que cambia lo que se sabía sobre los grandes cazadores del pasado. Un grupo internacional de paleontólogos identificó los restos fósiles de Vitosaura colozacani, un nuevo abelisaurio que habitó el noroeste argentino hace unos 80 millones de años. El descubrimiento demuestra que estos dinosaurios no se limitaban a la Patagonia y aporta nuevas pistas sobre su evolución y dispersión por el continente.
Un depredador fuera de su territorio clásico
El hallazgo, liderado por Harold Fernando Jiménez Velandia del CRILAR-Conicet, fue publicado en la revista Ameghiniana. Se trata de la segunda especie de abelisaurio identificada en el noroeste argentino, una región donde hasta ahora solo se habían encontrado restos fragmentarios.
El fósil, catalogado como CRILAR-Pv 506, fue extraído en los afloramientos de la Formación Los Llanos, cerca de Tama, e incluye vértebras, parte del sacro y huesos de la pelvis. Su estructura permitió diferenciarlo de otros registros conocidos y justificar la creación de un nuevo género y especie.
Rasgos únicos y vínculos evolutivos
El análisis anatómico y filogenético mostró que Vitosaura colozacani presenta una combinación inédita de características. Entre ellas destaca un pubis afinado hacia el extremo distal y una ranura transversal en las vértebras dorsales, rasgos compartidos solo con algunos abelisaurios de Madagascar y la Patagonia.
Estas similitudes sugieren conexiones evolutivas entre poblaciones que habitaron distintos continentes durante el Cretácico tardío, cuando Sudamérica aún formaba parte del supercontinente Gondwana.
Un nombre con raíces locales
El nombre del nuevo dinosaurio rinde homenaje a Victoria “Doña Vito” Romero, figura histórica de Los Llanos riojanos, mientras que “colozacani” alude al Valle de Colozacán, sitio del hallazgo. Según Jiménez Velandia, “Vitosaura colozacani amplía la diversidad y distribución de los abelisaurios sudamericanos, ofreciendo una pieza clave para entender su biogeografía”.
Retos y perspectivas
El trabajo de excavación enfrentó condiciones extremas: terrenos de difícil acceso y rocas muy duras que requirieron martillos neumáticos y maquinaria pesada. Pese a ello, el equipo logró recuperar material excepcionalmente conservado.
Los investigadores planean continuar las prospecciones en la zona para obtener más restos y estudiar la biomecánica del animal. “Nuevos ejemplares podrían confirmar vínculos con abelisaurios de India y Madagascar y aclarar cómo evolucionaron estos grandes depredadores”, señaló Jiménez Velandia.
Un mapa más amplio de los cazadores del Cretácico
La identificación de Vitosaura colozacani no solo redefine la paleobiogeografía del noroeste argentino, sino que también amplía la comprensión sobre cómo los abelisaurios se adaptaron a diferentes ambientes. Este carnívoro del desierto riojano recuerda que el territorio argentino aún guarda capítulos inéditos de la historia de la vida en la Tierra.
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