Durante años, la melatonina se ha vendido como una solución natural y segura contra el insomnio. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que su consumo prolongado podría no ser tan inocente como se creía. Científicos de la Asociación Estadounidense del Corazón detectaron una posible relación entre su uso crónico y un aumento de la insuficiencia cardíaca.

El uso crónico de suplementos
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Una advertencia que pocos esperaban

La melatonina, conocida por regular el sueño y el descanso, es uno de los suplementos más populares entre quienes padecen insomnio crónico. Pero un estudio presentado en las Sesiones Científicas 2025 de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) puso el foco en sus posibles efectos a largo plazo. Los investigadores analizaron los historiales médicos de más de 130.000 adultos y hallaron que quienes consumían melatonina durante más de un año mostraban tasas significativamente mayores de insuficiencia cardíaca, hospitalizaciones y mortalidad.

El estudio, liderado por el doctor Ekenedilichukwu Nnadi, de SUNY Downstate/Kings County Primary Care, excluyó a personas con enfermedades cardíacas previas o que tomaran otros fármacos para dormir. Tras un seguimiento de cinco años, el 4,6% de los usuarios de melatonina desarrolló insuficiencia cardíaca, frente al 2,7% del grupo que no la consumía. Además, el riesgo de hospitalización fue más del triple, y la mortalidad general casi se duplicó.

Aun así, los autores advirtieron que el estudio solo muestra una correlación, no una causalidad. Podría tratarse de un reflejo del impacto del propio insomnio crónico sobre el sistema cardiovascular. La falta de sueño afecta la presión arterial, la liberación de hormonas del estrés y la inflamación, factores que también pueden elevar el riesgo cardíaco.

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Entre el sueño y el corazón

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no logra bombear suficiente sangre rica en oxígeno para abastecer al cuerpo. Según la AHA, las personas con insomnio pueden tener hasta un 45% más de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares. La privación crónica del sueño eleva los niveles de cortisol —la hormona del estrés—, altera los ritmos hormonales y debilita la respuesta del organismo ante situaciones de tensión.

La melatonina, por su parte, es una hormona natural producida por la glándula pineal que regula los ciclos de sueño y vigilia. Su versión sintética se comercializa libremente en muchos países como suplemento para combatir el insomnio o el desfase horario. Sin embargo, su uso sin supervisión médica podría no ser tan seguro como se creía.

El análisis de la AHA se basó en datos de la red internacional TriNetX, comparando pacientes con insomnio crónico que tomaron melatonina durante más de un año frente a quienes nunca lo hicieron. Aunque el estudio aún no ha sido revisado por pares, los resultados preliminares generaron un fuerte debate entre expertos.

Nnadi señaló que “los suplementos de melatonina quizás no son tan inocuos como se piensa” y que, de confirmarse estos hallazgos, podrían cambiar las recomendaciones médicas sobre su uso prolongado. Sin embargo, también insistió en que el insomnio por sí mismo puede aumentar la presión arterial y la inflamación, por lo que no se puede culpar exclusivamente al suplemento.

Lo que dicen los expertos

La cardióloga Lorena Brocal, de la Federación Argentina de Cardiología, sostuvo que el estudio debe interpretarse con cautela. “Se trata de un análisis observacional y preliminar. Aún no ha sido publicado en una revista científica ni revisado por expertos, por lo que no se puede establecer una relación causal”, explicó. También advirtió sobre las limitaciones de los datos, ya que en muchos países la melatonina se vende sin receta y su consumo podría no estar registrado correctamente.

Brocal insistió en que “aunque sea un producto natural, su uso prolongado requiere control médico”. Recomendó priorizar medidas no farmacológicas para mejorar el sueño, como exponerse a la luz solar por la mañana, reducir el uso de pantallas antes de dormir, adelantar las comidas y evitar el ejercicio intenso por la noche.

Otros especialistas también expresaron cautela. David Neubauer, experto en sueño de la Universidad Johns Hopkins, señaló que los datos disponibles no permiten distinguir si el riesgo proviene de la melatonina o del propio insomnio. “Si una persona necesita tomar melatonina durante años, eso ya podría reflejar un problema de sueño más grave que el suplemento no logra resolver”, advirtió.

En tanto, el cardiólogo preventivo Nishant Shah, de la Universidad de Duke, agregó que los resultados abren una línea de investigación urgente. “Ahora que tenemos esta observación, debemos estudiar si realmente existe una relación directa entre estos agentes y el daño cardíaco”, indicó.

Pese a las limitaciones, el estudio deja un mensaje claro: lo que se considera “natural” no siempre es inofensivo. Y cuando se trata del corazón, incluso los hábitos más cotidianos pueden tener consecuencias inesperadas.

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