No fue una sensación colectiva ni una exageración mediática. El calor persistente, los eventos extremos y la inquietud climática encuentran ahora un respaldo definitivo en los datos. El 14 de enero de 2026, la OMM confirmó que 2025 se consolidó como uno de los tres años más cálidos jamás registrados. Y el contexto importa: ocurrió pese a la presencia de La Niña, un fenómeno que históricamente enfría el sistema.
Once años seguidos batiendo récords: una racha sin precedentes
El dato más contundente no es un año aislado, sino la tendencia: 2015–2025 reúne los once años más calurosos desde que existen registros instrumentales. En ese marco, 2023, 2024 y 2025 lideran todos los conjuntos de datos analizados por la OMM. Dos bases sitúan a 2025 como el segundo año más cálido; seis lo colocan como el tercero. El mensaje es el mismo: el trienio 2023–2025 fue el periodo de tres años más caliente registrado, con una anomalía media de +1,48 °C.
Ocho fuentes, una conclusión inapelable
Para despejar dudas, la OMM consolidó ocho grandes conjuntos de datos globales —incluyendo por primera vez los de China (CMST y DCENT)— en un “superanálisis” que fija la anomalía de 2025 en +1,44 °C (±0,13 °C) respecto a la era preindustrial (1850–1900). La convergencia de resultados, provenientes de agencias como NASA, NOAA, Copernicus y la Met Office, refuerza la solidez del diagnóstico.
La paradoja de La Niña: un freno que ya no alcanza
Que 2025 haya comenzado y terminado bajo La Niña —tradicionalmente asociada a un enfriamiento global— subraya la magnitud del calentamiento de origen humano. Como explicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, la acumulación de gases de efecto invernadero atrapó suficiente calor como para superar ese freno natural. La variabilidad climática modula; las emisiones mandan.
Océanos recalentados: el termómetro profundo del planeta
El océano, que absorbe cerca del 90 % del exceso de calor, confirma la gravedad del momento. Entre 2024 y 2025, el contenido de calor en los primeros 2.000 metros aumentó en una cantidad de energía equivalente a unas 200 veces la generación eléctrica mundial de 2024. Aunque la temperatura superficial del mar descendió levemente con La Niña, se mantuvo como la tercera más alta registrada. Regiones como el Atlántico Sur, el Mediterráneo, el Índico Norte y el Océano Austral figuran entre las más afectadas.
Más datos, más certeza, más urgencia
La conclusión es clara: los ciclos naturales no revierten una tendencia ascendente y acelerada impulsada por las emisiones. Con el promedio reciente rozando el umbral simbólico de 1,5 °C del Acuerdo de París, la urgencia de acción climática y sistemas de alerta temprana ya no es una consigna, sino una necesidad inmediata.
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