Aunque la cifra resulta impactante, los especialistas coinciden en que no se trata de un comportamiento anómalo para un volcán activo como el Tupungatito. Aun así, la concentración de eventos en tan poco tiempo llevó a reforzar el seguimiento técnico.
Qué es un enjambre sísmico
A diferencia de un terremoto principal seguido de réplicas, un enjambre sísmico consiste en muchos sismos pequeños agrupados en el tiempo y el espacio, sin un evento dominante claro.
En volcanes activos, estos enjambres suelen estar asociados a:
- Movimiento de fluidos (magma o gases) en profundidad
- Reacomodamientos de rocas dentro del sistema volcánico
- Ajustes normales en estructuras geológicas activas
No implican necesariamente una erupción, pero sí requieren observación continua.
Un fenómeno que ya había ocurrido
El Tupungatito ya había mostrado un comportamiento similar en marzo de 2025, cuando también se registró un enjambre sísmico. Desde entonces, no se habían detectado nuevos episodios hasta esta reciente seguidilla de temblores.
“No significa que no sea importante. Desde aquel episodio no habíamos vuelto a registrar actividad en el volcán hasta ahora”, explicó Sebastián García, director del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), dependiente del Segemar.
El volcán se encuentra bajo alerta técnica verde, el nivel más bajo del sistema oficial, lo que indica un comportamiento normal para un volcán activo.
Coordinación binacional y sin cambios superficiales
Tras el episodio, el Senapred y el Segemar emitieron un Reporte Especial de Actividad Volcánica, confirmando el aumento de sismos en el macizo, situado en la comuna chilena de San José de Maipo, a unos 70 kilómetros de Santiago y muy cerca de Mendoza.
Los organismos aclararon que:
- No se detectaron cambios en la actividad superficial
- No hubo emisiones de gases ni deformaciones del terreno
- No se reportó percepción de los sismos en poblaciones cercanas
- No hubo afectaciones en territorio argentino
Llevar tranquilidad, sin bajar la guardia
Pese a lo llamativo del número de sismos, los expertos insisten en transmitir calma.
“No hay ningún indicio que apunte a un proceso de reactivación eruptiva. Son eventos pequeños, en una zona ubicada a más de 100 kilómetros de las primeras localidades pobladas”, señaló García.
El monitoreo, subrayan, continuará las 24 horas, con atención especial a cualquier cambio en los patrones sísmicos u otros parámetros.
Dónde está y por qué se vigila el Tupungatito
El Tupungatito es un estratovolcán activo de corta vida geológica, con una altura de 5.603 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra a unos ocho kilómetros al sudoeste del volcán Tupungato y forma parte de un complejo volcánico con antecedentes históricos.
En el Ranking de Riesgo Volcánico de Argentina, ocupa el sexto lugar, lo que explica el nivel de vigilancia constante.
Riesgos potenciales y antecedentes
Los especialistas señalan que, ante una eventual erupción, los principales riesgos serían:
- Flujos de lava de corto a mediano alcance
- Emisión de piroclastos balísticos
- Formación de lahares, especialmente si interactúan con glaciares
La última erupción significativa ocurrió entre 1958 y 1961, con una colada de lava de casi dos kilómetros y caída de cenizas del lado argentino. En 1986 se registró una emisión menor, sin consecuencias para la población.
Un volcán activo que “respira”
En volcanología, episodios como este recuerdan que un volcán activo no está dormido, sino que atraviesa ciclos normales de ajuste interno.
El enjambre sísmico del Tupungatito no implica una erupción inminente, pero sí refuerza una idea clave:
la vigilancia constante es la mejor herramienta para anticipar riesgos sin generar alarma innecesaria.
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