Durante el Período Criogénico, entre hace 720 y 635 millones de años, la Tierra atravesó una de las fases más extremas de su historia: una glaciación global que cubrió el planeta de hielo casi hasta los trópicos. Durante mucho tiempo se asumió que aquel mundo helado había quedado climáticamente paralizado. Pero nuevas evidencias geológicas obligan ahora a replantear esa idea.

Un planeta congelado… pero no inmóvil

La hipótesis de la Tierra Bola de Nieve sostiene que el planeta quedó prácticamente sellado bajo capas de hielo durante millones de años, lo que habría detenido la interacción entre atmósfera y océanos. En ese escenario, el clima habría entrado en una especie de “modo pausa” prolongado.

Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Southampton ha encontrado pruebas de que esa quietud nunca fue absoluta. Analizando rocas laminadas extraordinariamente bien preservadas, los científicos han detectado señales claras de variabilidad climática a corto plazo incluso durante la glaciación más severa conocida: la glaciación Sturtiense.

Ni siquiera congelada del todo: nuevas pruebas revelan que el clima de la Tierra Bola de Nieve nunca se detuvo
elkequedejoe – X

Un archivo climático escrito año a año

El estudio se centra en la Formación Port Askaig, situada en las islas Garvellach, frente a la costa occidental de Escocia. Allí, los investigadores examinaron más de 2.600 capas individuales de sedimentos, conocidas como varvas, cada una correspondiente a un año de deposición.

Estas capas actúan como un auténtico registro climático anual de un planeta congelado. En ellas aparecen patrones repetitivos que reflejan ciclos estacionales, variaciones interanuales e incluso oscilaciones de tipo solar, muy similares a las que hoy siguen modulando el clima terrestre.

Ciclos familiares en un mundo extremo

Lo más llamativo del hallazgo es que algunos de esos ciclos recuerdan a fenómenos modernos como El Niño. Según los autores, esto indica que el sistema climático posee una tendencia natural a oscilar incluso en condiciones extremadamente adversas, siempre que exista una mínima interacción entre océano y atmósfera.

Los datos sugieren que, durante ciertos intervalos, pequeñas áreas de océano abierto pudieron persistir bajo el hielo, especialmente en regiones tropicales. Bastaría con que alrededor del 15 % del océano permaneciera libre de hielo para reactivar mecanismos climáticos conocidos.

Una Tierra Bola de Nieve menos rígida de lo que creíamos

Los investigadores subrayan que estos episodios fueron probablemente excepcionales dentro de un contexto general de frío extremo. Aun así, demuestran que la Tierra Bola de Nieve no fue un sistema completamente estático, sino un planeta mayoritariamente congelado con breves ventanas de dinamismo climático.

Este descubrimiento no solo reescribe una etapa clave de la historia terrestre, sino que también aporta una lección relevante para el presente: incluso bajo las perturbaciones más extremas, el sistema climático puede responder, adaptarse y oscilar. Comprender esa resiliencia resulta crucial para anticipar cómo reaccionará la Tierra ante los cambios que hoy estamos provocando.

🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.

▶ Suscribirme

Deja tu comentario

Trending

Descubre más desde Oasis Nerd

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo