El talón de Aquiles de estas máquinas son los qubits, las unidades básicas de información cuántica. A diferencia de los bits clásicos, pueden representar múltiples estados a la vez, pero esa misma riqueza los hace vulnerables. El calor, el ruido electromagnético e incluso imperfecciones mínimas en los materiales pueden alterar su estado y provocar errores.
La promesa de los qubits topológicos
Desde hace años, una de las estrategias más prometedoras para mejorar la estabilidad de los qubits es el llamado enfoque topológico. En lugar de almacenar la información en un punto concreto —fácil de perturbar—, este diseño la distribuye en diferentes partes del sistema, reduciendo su sensibilidad a interferencias locales.
Dentro de esta línea, los dispositivos basados en estados de Majorana se consideran candidatos ideales. Estos estados cuánticos exóticos, en teoría, ofrecen una protección integrada frente al ruido ambiental. El problema no ha sido solo crearlos, sino algo igual de fundamental: poder medirlos de forma fiable sin destruir la información que contienen.
El gran obstáculo: medir sin romper el sistema
La dificultad de la medición es inherente al propio diseño topológico. Al estar la información repartida, leer el estado del qubit requiere acoplar partes del sistema de manera muy controlada, sin perder la ventaja de su protección.
En el nuevo estudio, los investigadores trabajaron con una configuración mínima conocida como “cadena de Kitaev” de dos sitios, a veces descrita informalmente como “Majoranas del pobre”. Aunque ofrece menos protección que sistemas más largos, permite reproducir las características esenciales necesarias para el experimento.
El logro principal fue obtener una lectura de paridad de un solo disparo. En términos simples, el sistema puede identificarse como “par” o “impar” con una sola medición, utilizando un método basado en la capacitancia cuántica que funciona en tiempo real. Esto permite seguir la evolución del estado a medida que cambia, algo crucial para el control operativo.
Los resultados mostraron cambios aleatorios entre ambos estados, con duraciones que superan el milisegundo. Puede parecer poco, pero en el contexto cuántico es un intervalo significativo para la verificación, el control y el desarrollo de arquitecturas más complejas.

Por qué este paso es importante
El equipo también logró detectar simultáneamente la carga del sistema, confirmando que ambos estados de paridad permanecen efectivamente neutros y son indistinguibles para sondas que no acoplan los modos. Este comportamiento es precisamente uno de los objetivos del enfoque topológico: proteger la información incluso frente a mediciones parciales.
Durante años, el campo de investigación en Majorana ha estado rodeado de debate. Algunos experimentos han sido cuestionados por detectar efectos similares, pero no auténticos. Este nuevo trabajo no resuelve todas las dudas, pero sí representa lo que los propios autores describen como un paso esencial en la lectura de estos sistemas.
No se trata todavía de una computadora cuántica funcional, pero sí de una pieza clave que acerca ese objetivo. Leer el estado de un qubit de forma clara, fiable y en tiempo real es una condición imprescindible para que las máquinas cuánticas dejen de ser una promesa teórica y se conviertan, por fin, en una tecnología práctica.
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