Los shooters multijugador llevan años evolucionando hacia modelos repletos de pases de batalla, skins de pago y progresión ligada a microtransacciones. Sin embargo, de vez en cuando aparece un proyecto que decide mirar hacia el pasado. No para imitarlo exactamente, sino para recuperar ciertas ideas que muchos jugadores creían olvidadas. Con ese enfoque llega Last Flag, un título competitivo que mezcla estética televisiva retro, combates intensos y un enfoque sorprendentemente clásico para los estándares actuales.

Un espectáculo televisivo donde capturar la bandera lo es todo
La propuesta del juego parte de una idea muy particular: convertir las partidas en un programa de televisión ficticio inspirado en la cultura pop de los años setenta. En este universo alternativo, los participantes no compiten en simples arenas de combate, sino en un espectáculo retransmitido donde el objetivo principal es capturar la bandera del equipo rival.
Cada partida enfrenta a dos equipos de cinco jugadores en mapas diseñados para favorecer tanto la estrategia como el caos propio de los shooters clásicos. La mecánica central gira alrededor de esconder la propia bandera, localizar la del adversario y conseguir llevarla hasta la base propia. Sin embargo, el objetivo no termina ahí. Una vez capturada, el equipo debe mantenerla bajo control durante un minuto completo para asegurar la victoria.
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Ver todas las ofertas →Esto obliga a los jugadores a dividir funciones dentro del equipo. Algunos se dedican a infiltrarse en territorio enemigo, mientras otros permanecen defendiendo la base o controlando puntos estratégicos del mapa. Entre esos elementos destacan las torres de radar, que cumplen un papel fundamental durante las partidas. Al capturarlas, los jugadores obtienen pistas sobre la ubicación aproximada de la bandera rival y también desbloquean nuevos puntos de reaparición.
El resultado son enfrentamientos que combinan estrategia, reflejos y coordinación constante. La acción puede cambiar de dirección en cuestión de segundos, especialmente cuando un equipo logra localizar la bandera contraria y la partida se convierte en una persecución frenética por todo el escenario.
Acción rápida, estética retro y un homenaje a los shooters clásicos
Desde el primer momento, el juego deja clara su inspiración en los grandes shooters competitivos del pasado. Títulos como Unreal Tournament o GoldenEye marcaron una época en la que las partidas multijugador apostaban por la velocidad, la precisión y el dominio del mapa. Esa filosofía está muy presente en la jugabilidad.
Los enfrentamientos son rápidos y directos, con armas diseñadas para favorecer combates intensos en distancias cortas y medias. A esto se suman los llamados “finishers”, movimientos finales que permiten rematar a los oponentes con animaciones espectaculares, reforzando el tono de espectáculo televisivo que define el universo del juego.
El apartado visual también contribuye a esa identidad particular. Los escenarios, personajes y efectos recuerdan deliberadamente a producciones televisivas retro, con colores saturados, iluminación exagerada y una ambientación que mezcla humor con violencia estilizada.
Sin embargo, el elemento que más ha llamado la atención entre la comunidad es la filosofía de progresión. En una industria donde casi todos los shooters competitivos dependen de sistemas de monetización constantes, el estudio responsable ha decidido adoptar una postura diferente.
Todo el contenido cosmético del juego se desbloquea simplemente jugando. No existen pases de batalla de pago ni mecánicas que otorguen ventajas competitivas a quienes gasten dinero. Esto significa que los jugadores progresan únicamente a través de la experiencia acumulada en las partidas.
En el lanzamiento, el juego incluye nueve personajes iniciales y más de doscientos objetos cosméticos que pueden obtenerse con el tiempo. El objetivo, según el estudio, es recuperar la sensación de progresión tradicional donde cada partida cuenta.
Un lanzamiento en PC con planes de expansión y contenido gratuito
El juego se lanzó oficialmente el 14 de abril de 2026 para PC, disponible a través de plataformas digitales como Steam y Epic Games Store. El estudio detrás del proyecto es Night Street Games, una compañía fundada por Mac Reynolds y Dan Reynolds, conocido por ser el vocalista de la banda Imagine Dragons.
En cuanto a su modelo de distribución, el título se presenta con un precio relativamente accesible dentro del mercado actual. Durante su periodo de lanzamiento cuenta con un descuento del 20%, lo que permite adquirir la edición estándar por poco más de nueve euros.
Esa versión incluye el juego completo, los nueve personajes disponibles desde el inicio y los dos mapas que forman parte del estreno: Copper Falls y Snowfield. Para quienes quieran apoyar el proyecto, también existe una edición especial que añade la banda sonora digital y varios elementos cosméticos exclusivos como skins, animaciones de victoria y gestos adicionales.
Pero el plan del estudio no termina en el lanzamiento inicial. Los desarrolladores ya han confirmado que el título llegará también a consolas PlayStation 5 y Xbox Series durante el verano de 2026, ampliando así su comunidad de jugadores.
Además, el equipo prepara dos actualizaciones gratuitas previstas para los próximos meses. Estas expansiones incluirán un nuevo personaje jugable, un tercer mapa y un modo adicional que ampliará las posibilidades competitivas del juego.
Con su mezcla de estética televisiva retro, acción rápida y un modelo sin microtransacciones, Last Flag entra en el competitivo mercado de los shooters online apostando por una fórmula que muchos jugadores llevaban tiempo esperando.
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Franco Del Valle lidera la información sobre videojuegos en Oasis Nerd. Formado en la escuela de los RPG clásicos y los primeros grandes mundos compartidos, hoy sigue de cerca el pulso de un sector en constante cambio. Su mirada mezcla la nostalgia justa del veterano con el análisis agudo de quien entiende hacia dónde se dirigen las nuevas experiencias de juego.






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