Hay series que desaparecen durante tanto tiempo que el público termina asumiendo que jamás regresarán. Pero algunas producciones logran mantenerse presentes incluso años después gracias a una combinación extraña de estilo, misterio y personajes imposibles de olvidar. Eso fue exactamente lo que ocurrió con Taboo. Desde su estreno original, la historia protagonizada por Tom Hardy construyó una reputación casi obsesiva entre quienes buscaban algo distinto dentro de los dramas históricos tradicionales. Su mezcla de violencia, conspiraciones políticas, rituales inquietantes y un protagonista completamente impredecible convirtió la serie en una pequeña obra de culto. El problema es que, después de aquel impactante final, el proyecto prácticamente desapareció del radar durante años.

El regreso de James Delaney lleva casi una década rodeado de incertidumbre
Pocas producciones recientes atravesaron un proceso tan extraño como esta serie. Después de una primera temporada que dejó enormes conflictos abiertos, muchos espectadores esperaban una continuación relativamente rápida. Pero el tiempo comenzó a pasar sin anuncios concretos y las dudas sobre el futuro del proyecto crecieron constantemente.
Durante años, la segunda temporada quedó atrapada entre rumores contradictorios, declaraciones ambiguas y silencios prolongados. En distintos momentos incluso comenzó a circular la idea de que la historia jamás sería retomada.
Sin embargo, Steven Knight, creador de la serie, continuó insistiendo periódicamente en que el proyecto seguía avanzando. El principal problema nunca pareció estar relacionado con falta de interés, sino con algo mucho más complicado: coordinar las agendas de sus responsables principales.
Tom Hardy pasó gran parte de los últimos años involucrado en múltiples producciones cinematográficas y televisivas, mientras Knight también quedó absorbido por otros proyectos de enorme escala. Esa combinación terminó retrasando constantemente cualquier avance concreto alrededor de la continuación.
A pesar de eso, distintos comentarios recientes volvieron a encender el optimismo entre los seguidores de la serie. Todo indica que la historia de James Delaney todavía está lejos de terminar y que la producción sigue desarrollándose lentamente.
La futura temporada retomaría los acontecimientos posteriores al desenlace original, cuando Delaney comenzaba a consolidar su creciente poder marítimo mientras intensificaba su conflicto contra la Compañía Británica de las Indias Orientales.
Y justamente ahí aparece una de las razones por las que la serie dejó tanta huella en el público. Nunca fue simplemente un drama histórico convencional. Desde el comienzo construyó un universo mucho más oscuro, incómodo y perturbador que la mayoría de producciones ambientadas en esa época.
La mezcla entre conspiraciones políticas y elementos sobrenaturales convirtió a la serie en una rareza televisiva
Uno de los aspectos que volvió tan particular a la producción fue precisamente su protagonista. James Delaney jamás encajó dentro del molde típico de héroe atormentado. Desde su primera aparición transmite algo profundamente extraño, casi animal, como si siempre estuviera ocultando secretos imposibles de comprender completamente.
El personaje interpretado por Tom Hardy vive constantemente rodeado de rumores, traumas y visiones inquietantes que nunca terminan de explicarse del todo. Y esa ambigüedad fue clave para construir la identidad de la serie.
A diferencia de otros dramas históricos centrados únicamente en política o conflictos sociales, aquí siempre existió una sensación permanente de amenaza sobrenatural. Ritualismo, supersticiones, experiencias cercanas a lo místico y una violencia extremadamente cruda aparecen mezcladas con espionaje económico y luchas de poder.
El Londres que presenta la serie tampoco intenta romantizar la época. Las calles aparecen cubiertas de suciedad, corrupción y desesperación, creando una atmósfera opresiva donde prácticamente todos los personajes parecen moralmente rotos.
Dentro de ese contexto, la Compañía Británica de las Indias Orientales funciona como una fuerza gigantesca capaz de manipular gobiernos, destruir enemigos y controlar enormes sectores del comercio mundial. Delaney se convierte entonces en un problema extremadamente peligroso para esa estructura de poder.
La continuación promete profundizar todavía más ese enfrentamiento mientras el protagonista expande lentamente su influencia marítima y fortalece su propia red de aliados.
Pero probablemente el aspecto más esperado sigue siendo el componente psicológico y sobrenatural alrededor del personaje principal. La primera temporada dejó muchísimas preguntas abiertas sobre sus visiones, sus rituales y el verdadero alcance de sus capacidades.
Y justamente ese misterio permanente ayudó a que la serie continuara creciendo incluso durante los años donde prácticamente no existían novedades sobre su futuro.
La enorme espera terminó convirtiendo la serie en una auténtica obra de culto
Resulta curioso cómo el paso del tiempo terminó beneficiando parcialmente a la producción. Lo que originalmente parecía simplemente un retraso problemático terminó fortaleciendo todavía más el aura de culto alrededor de la serie.
Muchos espectadores descubrieron la historia años después de su estreno original gracias al boca a boca y a plataformas de streaming, algo que permitió que la reputación del proyecto continuara creciendo lentamente.
Gran parte de ese reconocimiento aparece en su identidad visual extremadamente marcada. La fotografía oscura, la niebla constante, los escenarios decadentes y la interpretación casi salvaje de Tom Hardy construyeron una estética muy difícil de confundir con otras series históricas recientes.
También ayudó bastante que la producción evitara explicarlo todo. Buena parte de su atractivo surgía precisamente de esa sensación de incomodidad constante donde nunca quedaba claro qué elementos pertenecían realmente a la realidad y cuáles podían ser producto de la mente perturbada de Delaney.
Ese enfoque terminó diferenciándola muchísimo frente a dramas históricos más tradicionales o producciones centradas únicamente en reconstrucción de época.
Ahora, después de tantos años, las expectativas alrededor de la continuación son incluso mayores que durante el estreno original. La audiencia no solo espera respuestas sobre los conflictos pendientes, sino también comprobar si la serie todavía puede mantener intacta aquella atmósfera enfermiza y fascinante que la convirtió en algo tan especial.
Por el momento todavía no existe una fecha definitiva de estreno, aunque distintas estimaciones apuntan a finales de 2026 o incluso algún momento de 2027.
Y viendo el tiempo que lleva esperando el público, queda bastante claro que el verdadero desafío no será simplemente continuar la historia, sino demostrar que el largo silencio alrededor de la serie realmente valió la pena.
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.





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