El cielo de finales de mayo dejó una de las escenas astronómicas más singulares de 2026. La segunda Luna llena del mes coincidió con una microluna, un fenómeno que ocurre cuando el satélite se encuentra cerca de su punto más alejado de la Tierra. A esa rareza se sumó la presencia de Antares, la estrella rojiza conocida como el corazón del Escorpión.

Qué significa realmente una Luna Azul

Aunque el nombre pueda sugerirlo, una Luna Azul no implica que el satélite cambie de color. La expresión se utiliza para señalar una rareza del calendario: la aparición de dos lunas llenas dentro de un mismo mes.

En mayo de 2026, la primera Luna llena tuvo lugar el día 1, conocida tradicionalmente como Luna de las Flores, mientras que la segunda llegó el 31. Esa coincidencia ocurre aproximadamente cada dos años y medio, porque el ciclo lunar dura unos 29,5 días y no encaja de forma perfecta con los meses del calendario gregoriano.

Por eso, la Luna Azul no se ve necesariamente distinta de cualquier otra Luna llena. Su atractivo está en la infrecuencia del evento y en la combinación con otros factores astronómicos que, en esta ocasión, hicieron la noche especialmente llamativa.

La microluna que hizo más singular el fenómeno

La Luna llena de este sábado también coincidió con una microluna. Esto sucede cuando la fase llena se produce cerca del apogeo, el punto de la órbita lunar más alejado de la Tierra.

En este caso, la plenitud ocurrió solo unas horas antes de que la Luna alcanzara esa distancia máxima. Como consecuencia, el satélite se vio ligeramente más pequeño y menos brillante de lo habitual. Los expertos estiman que pudo aparecer alrededor de un 7% más tenue que una Luna llena promedio y hasta un 30% menos brillante que una superluna.

A simple vista, la diferencia puede ser difícil de percibir, pero el valor del fenómeno está en la combinación: una Luna Azul, una microluna y una conjunción visual con una de las estrellas más reconocibles del cielo nocturno.

Antares, el corazón rojo del Escorpión

La noche también tuvo como protagonista a Antares, una supergigante roja ubicada en la constelación de Escorpio. Su brillo cálido y rojizo contrastó con la luz fría de la Luna llena, creando una postal ideal para observadores y fotógrafos.

En algunas regiones del hemisferio sur, la alineación fue tan precisa que la Luna llegó a ocultar temporalmente a Antares, un fenómeno conocido como ocultación. Para el resto de los observadores, la cercanía visual entre ambos astros bastó para convertir la noche en un espectáculo accesible sin telescopio.

Bastaba con buscar un lugar alejado de la contaminación lumínica y mirar hacia el este tras la caída del Sol. Prismáticos o cámaras permitían apreciar mejor los detalles, pero el fenómeno podía disfrutarse a simple vista.

La Luna Azul y microluna de mayo de 2026 quedará como una de esas coincidencias astronómicas que recuerdan que el cielo todavía puede sorprender sin necesidad de grandes instrumentos. A veces, solo hace falta mirar hacia arriba en el momento justo.

🔬 ¿Te fascina la ciencia? Suscribite a nuestro canal de YouTube para contenido científico que te va a volar la cabeza.

▶ Suscribirme
0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

0 Comments

Trending