Cuando hablamos de sueño y energía, casi siempre aparece el mismo concepto: el ritmo circadiano. Sabemos que la luz, la noche, la melatonina y los horarios influyen en cómo dormimos. Pero existe otro reloj menos conocido que también organiza parte de nuestro día: los ritmos ultradianos.
Estos ciclos duran menos de 24 horas y se repiten varias veces. El ejemplo más conocido ocurre durante la noche, cuando el sueño avanza por fases de sueño ligero, sueño profundo y sueño REM en bloques de aproximadamente 90 a 120 minutos.
El cerebro no rinde igual todo el día
El investigador Nathaniel Kleitman, pionero en el estudio del sueño, propuso que estos ciclos no desaparecen al despertar. Según su teoría del ciclo básico de reposo-actividad, el cerebro también alternaría durante el día momentos de mayor alerta con otros de fatiga.
Por eso, no siempre el cansancio de media mañana o después del mediodía significa que dormimos mal. A veces puede ser parte de una oscilación natural: el cuerpo pide una pausa después de sostener la atención durante un tiempo prolongado.

La regla 90/20, con cautela
De esta idea surge una recomendación popular: trabajar unos 90 minutos y luego descansar entre 15 y 20. No es una fórmula exacta ni funciona igual para todos, pero puede servir como guía para evitar jornadas largas sin pausas reales.
El descanso no debería ser mirar otra pantalla, sino levantarse, caminar, tomar agua, respirar o cambiar de ambiente. La clave es darle al cerebro una oportunidad de resetearse.
Dormir también en ciclos
Los ritmos ultradianos también explican por qué a veces despertamos agotados aunque hayamos dormido varias horas. Si la alarma suena en medio del sueño profundo, la sensación de pesadez puede ser mayor.
Por eso, algunas personas intentan organizar el descanso en bloques de 90 minutos. No es una garantía, pero puede aumentar la probabilidad de despertar en una fase más liviana.
La idea central es simple: la energía diaria no es lineal. El cuerpo sube y baja en olas. Escuchar esos cambios, en vez de pelear todo el día contra ellos, puede ayudarnos a trabajar mejor y descansar con menos culpa.
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