La nieve del Himalaya no es solo un paisaje de montaña. Funciona como una enorme reserva natural de agua dulce para una de las regiones más pobladas del planeta. Cada invierno, la nieve se acumula en altura y luego se derrite en primavera y verano, alimentando ríos fundamentales para el consumo, el riego y la energía hidroeléctrica.

Pero un nuevo estudio advierte que durante años esa reserva pudo haber sido mal calculada. En la zona del lago Hampta, en el Himalaya occidental, las estimaciones disponibles subestimaron la cantidad de nieve acumulada en un 37% durante una sola temporada.

Un nuevo método revela que la nieve del Himalaya se medía mal desde hace décadas
Teton Gravity Research – Youtube.

El problema estaba en los instrumentos

Medir la nieve en alta montaña es extremadamente difícil. Las estaciones meteorológicas son escasas, el clima es hostil y los instrumentos tradicionales no siempre funcionan bien con nieve intensa y viento fuerte.

Muchos pluviómetros fueron diseñados para medir lluvia, no nieve. En zonas de montaña, las ráfagas pueden hacer que parte de los copos no entren en el medidor, lo que genera registros incompletos.

Para evitar ese error, los investigadores probaron otro enfoque: usar los lagos congelados como una especie de balanza natural.

Lagos que pesan la nieve

El método consiste en colocar sensores de presión en el fondo de lagos de alta montaña. Cuando la nieve se acumula sobre la superficie helada, aumenta el peso sobre el hielo y cambia la presión del agua debajo.

Con esa variación, los científicos pueden calcular cuánta nieve cayó sobre toda la superficie del lago, una zona mucho más amplia que la boca de un pluviómetro.

La técnica permite obtener datos más representativos y ajustar modelos meteorológicos de alta resolución, mejorando la estimación de cuándo nieva, cuánto nieva y qué cantidad de agua quedará disponible tras el deshielo.

Por qué importa para millones de personas

El Himalaya alimenta grandes cuencas fluviales de Asia. Si se calcula mal la nieve acumulada, también se puede fallar al prever cuánta agua habrá en los meses secos.

Eso afecta decisiones sobre embalses, riego, energía hidroeléctrica, prevención de sequías e incluso tensiones entre regiones que comparten los mismos ríos.

En un contexto de cambio climático, medir mejor la nieve ya no es un detalle técnico. Es una herramienta clave para anticipar crisis hídricas y gestionar uno de los reservorios de agua dulce más importantes del planeta.

Fuente: Meteored.

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