Durante años, los océanos fueron considerados aliados silenciosos frente al cambio climático, absorbiendo calor y regulando gases en la atmósfera. Pero esa idea empieza a tambalearse. Un nuevo estudio ha identificado un proceso natural que podría estar haciendo justo lo contrario: liberar uno de los gases más potentes para el calentamiento global. Y lo más inquietante es que ocurre en lugares donde, según la ciencia, no debería suceder.
Un fenómeno que desconcierta a los científicos
El metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono en el corto plazo. Por eso, su presencia en grandes cantidades siempre genera preocupación.
Lo sorprendente es que se ha detectado en aguas superficiales del océano, en zonas ricas en oxígeno donde, según los modelos tradicionales, no debería generarse.
Este “exceso” de metano llevaba años sin una explicación clara.

La clave está en un nutriente invisible
El estudio identifica un factor decisivo: la escasez de fosfato.
Cuando este nutriente esencial falta, ciertos microorganismos marinos cambian su comportamiento. En lugar de seguir sus procesos habituales, comienzan a descomponer compuestos orgánicos para obtener fósforo.
Como consecuencia, liberan metano como subproducto.
Un proceso más extendido de lo que se pensaba
Y hay un dato clave: más del 90 % de ese gas logra escapar a la atmósfera antes de ser neutralizado.
Esto convierte al océano, en ciertas condiciones, en una fuente activa de emisiones, no solo en un regulador.
Cómo lograron demostrarlo
Para entender el fenómeno, los científicos desarrollaron un modelo global basado en datos reales recogidos en múltiples regiones del planeta.
Compararon distintas hipótesis sobre el origen del metano, desde procesos fotosintéticos hasta actividad del plancton.
Este resultado permitió reconstruir con precisión el comportamiento del gas en distintas profundidades y regiones oceánicas.
Un efecto que podría empeorar con el tiempo
El hallazgo no solo explica el presente, sino que también alerta sobre el futuro.
A medida que el planeta se calienta, las capas superficiales del océano se vuelven más estables y se mezclan menos con las profundas.
Esto reduce el aporte de nutrientes como el fosfato, creando el escenario perfecto para que este proceso se intensifique.
Los modelos estiman que, si las emisiones continúan al ritmo actual, la producción de metano en el océano podría aumentar hasta un 86 % para el año 2300.

Un vacío en los modelos climáticos
Uno de los aspectos más preocupantes es que este mecanismo aún no está incluido en la mayoría de los modelos climáticos globales.
Esto significa que podríamos estar subestimando la velocidad y el impacto real del cambio climático.
Un océano que ya no funciona como antes
Este descubrimiento cambia la forma en que vemos el papel del océano en el clima del planeta.
Ya no es solo un amortiguador que absorbe impactos, sino también un sistema dinámico que puede amplificar el problema bajo ciertas condiciones.
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