Una estrategia para proteger muchas especies a la vez

La Tierra atravesó cinco grandes extinciones masivas a lo largo de su historia. En cada una de ellas desapareció una parte considerable de la vida del planeta debido a cambios climáticos extremos, actividad volcánica o impactos de asteroides.

La situación actual tiene un origen diferente. La destrucción de hábitats, la contaminación, la sobreexplotación de recursos y el cambio climático están acelerando la desaparición de animales y plantas. Algunos científicos advierten que, si esta tendencia continúa, el planeta podría dirigirse hacia una sexta extinción masiva.

Sin embargo, la profesora de biología Amy B. McEuen sostiene que todavía existe una oportunidad para evitarla. En su libro How to Think Like an Ecologist, propone concentrar los esfuerzos de conservación en las llamadas “especies paraguas”.

Proteger a estos animales podría salvar miles de especies y frenar la próxima gran extinción
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Qué son las especies paraguas

Las especies paraguas son animales cuya protección beneficia indirectamente a muchas otras formas de vida. Por lo general, se trata de vertebrados grandes que necesitan territorios extensos para alimentarse, reproducirse y mantener poblaciones saludables.

Entre ellos se encuentran los primates, los grandes felinos, los osos, las aves de gran tamaño y algunos mamíferos marinos. Al conservar los bosques, montañas, humedales u océanos que necesitan estos animales, también se protege a las especies más pequeñas que comparten esos ecosistemas.

El planteamiento permite utilizar de manera más eficiente los recursos destinados a la conservación. En lugar de diseñar un programa diferente para cada una de las millones de especies amenazadas, los científicos pueden identificar animales cuya supervivencia dependa de grandes hábitats bien conservados.

Los primates pueden proteger ecosistemas completos

McEuen destaca una investigación realizada en 2025 en la provincia china de Yunnan. El estudio analizó información sobre 16 especies de primates, entre ellas gibones, langures, loris, macacos y monos de nariz chata.

Los investigadores calcularon que, si el 30 % del territorio de Yunnan se destinara a proteger a estos primates, también se conservaría aproximadamente el 52 % de la capacidad anual de captura de carbono de la región.

La misma superficie permitiría proteger el 52 % de los recursos relacionados con la conservación del agua y el 54 % de la retención del suelo. Además, las zonas con presencia de primates coincidían con áreas que albergaban una elevada variedad de otros animales.

Esto significa que conservar a unas pocas especies estratégicas podría producir beneficios mucho más amplios, desde proteger la biodiversidad hasta mantener procesos naturales esenciales para las poblaciones humanas.

Todavía no comenzó una sexta extinción masiva

Aunque la pérdida de biodiversidad avanza a un ritmo preocupante, McEuen sostiene que la humanidad todavía no ha provocado formalmente una sexta extinción masiva. Para alcanzar esa categoría tendría que desaparecer alrededor del 75 % de las especies del planeta.

El problema es que la velocidad actual de desaparición se aproxima a la observada durante episodios de extinción anteriores. Cerca de una cuarta parte de las especies de mamíferos ya se habría perdido o estaría gravemente amenazada.

Cuando una población se vuelve demasiado pequeña puede entrar en un proceso conocido como “vórtice de extinción”. La escasez de individuos reduce la diversidad genética, dificulta la reproducción y vuelve a la especie más vulnerable a enfermedades y cambios ambientales.

La naturaleza todavía puede recuperarse

Los ecosistemas poseen una capacidad de recuperación considerable cuando se eliminan las amenazas y se aplican medidas de protección. Las poblaciones de ballenas jorobadas, por ejemplo, aumentaron hasta alcanzar decenas de miles de ejemplares después de las restricciones a la caza y de décadas de conservación.

Otro análisis citado por McEuen encontró que el 72 % de los ecosistemas estudiados logró recuperarse al menos parcialmente en cuestión de décadas. Aproximadamente un tercio alcanzó una recuperación completa.

Estos resultados indican que el deterioro ambiental no siempre es irreversible. Proteger a las especies paraguas podría conservar grandes extensiones de hábitat, evitar que más animales entren en el vórtice de extinción y ofrecer a la naturaleza el espacio necesario para reconstruirse.

Fuente: Meteored.

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