Los renacuajos intentan compensar el aumento de temperatura

Los animales de sangre fría dependen del ambiente para regular su temperatura corporal. Por eso, cuando el agua se calienta, también cambian su metabolismo, sus necesidades energéticas y la velocidad con la que se desarrollan.

Una investigación internacional descubrió que los renacuajos pueden responder a esas condiciones modificando lo que comen. A temperaturas bajas incorporan una proporción mayor de alimento animal, rico en nitrógeno. Cuando el agua se calienta, aumentan el consumo de materia vegetal y comen más en general.

Sin embargo, esta capacidad tiene un límite. A medida que sube la temperatura, los cambios alimentarios resultan cada vez menos eficaces para compensar los efectos fisiológicos del calor. Los investigadores consideran que es la primera demostración experimental de esta limitación en un vertebrado ectotermo.

Un experimento con tres temperaturas y diferentes dietas

El trabajo se realizó con renacuajos de Bufo spinosus, conocido como sapo espinoso. Los ejemplares fueron recogidos en la sierra de Sintra, en Portugal, y criados en laboratorio a temperaturas de 12, 16 y 20 °C.

El nombre de la especie es importante porque no se trata del sapo de espuelas ibérico, como aparece en algunas versiones del hallazgo, sino de un anfibio ampliamente distribuido por la región mediterránea occidental.

Los científicos dividieron a los animales en grupos que recibieron alimento de origen animal, vegetal o una combinación de ambos. Esta última opción les permitía seleccionar su comida y modificar voluntariamente la proporción de cada tipo según la temperatura.

Los renacuajos que podían elegir generalmente obtuvieron mejores resultados que aquellos alimentados con una dieta fija. No obstante, ni siquiera esa flexibilidad evitó por completo las consecuencias del calentamiento.

Crecieron más rápido, pero terminaron siendo más pequeños

La temperatura aceleró de manera drástica el desarrollo. Los renacuajos mantenidos a 12 °C necesitaron alrededor de 177 días para completar su etapa larvaria. A 20 °C, el proceso duró solamente unos 30 días.

Esa transformación seis veces más rápida tuvo un costo. Los pequeños sapos que completaron la metamorfosis a 20 °C presentaron una masa corporal aproximadamente un 27 % menor y una condición física cerca de un 24,5 % inferior a la de los criados a 12 °C.

El experimento no demostró que el calor provocara mayor mortalidad inmediata. De hecho, la supervivencia hasta la metamorfosis fue superior en los grupos más cálidos. El problema es que emerger con menor peso y reservas energéticas podría reducir posteriormente las posibilidades de alimentarse, escapar de depredadores, reproducirse o resistir periodos desfavorables.

Por eso, el estudio no permite afirmar que todos los anfibios hayan dejado de adaptarse al cambio climático. Lo que demuestra es que la plasticidad alimentaria de esta especie solo puede amortiguar parcialmente los efectos de una temperatura mayor.

El calentamiento también puede alterar los ecosistemas

Los investigadores detectaron además cambios en la proporción de carbono y nitrógeno de los tejidos. Esto indica que la temperatura no solo afecta el tamaño y el ritmo de desarrollo, sino también la forma en que los anfibios procesan y almacenan los nutrientes.

Estas modificaciones podrían extenderse por las redes alimentarias. Los renacuajos consumen algas, restos orgánicos e invertebrados, pero también sirven de alimento para peces, aves y otros animales. Si su composición y valor energético cambian, también podrían alterarse las relaciones entre depredadores y presas.

El equipo propone conservar sectores frescos dentro de humedales, lagunas y otros ambientes de agua dulce. Esos refugios térmicos permitirían que los anfibios encuentren condiciones menos exigentes durante los periodos cálidos.

El hallazgo muestra que algunas especies todavía pueden ajustar su comportamiento ante el calentamiento, pero también advierte que esa flexibilidad no es ilimitada. Cuando la temperatura supera determinadas condiciones, comer más o cambiar de dieta podría dejar de ser suficiente.

Fuente: Infobae.

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