Estados Unidos bloquea una nueva generación de robots

La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China acaba de abrir otro frente. La Comisión Federal de Comunicaciones —FCC— incorporó los robots avanzados producidos fuera del país a su lista de equipos considerados un riesgo para la seguridad nacional.

La decisión impide que los nuevos modelos reciban la autorización de la FCC necesaria para ser importados, comercializados o vendidos en Estados Unidos. Incluye robots humanoides, cuadrúpedos y otras máquinas móviles conectadas capaces de desplazarse, esquivar obstáculos o navegar de manera autónoma.

La norma también alcanza a los inversores eléctricos conectados, dispositivos fundamentales para enlazar paneles solares, baterías, redes eléctricas y centros de datos.

Aunque el anuncio se interpreta como una ofensiva contra Pekín, su redacción es más amplia: afecta a los equipos producidos en cualquier país extranjero, independientemente de la nacionalidad del fabricante.

Los robots que ya están en Estados Unidos no quedan prohibidos

La medida no obliga a retirar los robots que ya fueron comprados ni impide seguir utilizando los modelos que contaban con autorización antes del 28 de julio de 2026.

Los comercios también podrán continuar vendiendo e importando las versiones previamente aprobadas. La restricción se concentra en los productos nuevos que todavía no superaron el proceso de autorización estadounidense.

La FCC permitirá además que los equipos existentes reciban actualizaciones de software y seguridad al menos hasta el 1 de enero de 2029. Bloquear esas actualizaciones habría producido una paradoja: los robots considerados potencialmente vulnerables quedarían sin los parches necesarios para corregir sus fallos.

Washington teme que puedan ser utilizados para espiar

Los robots modernos incorporan cámaras, micrófonos, sensores de profundidad, sistemas de navegación y conexiones permanentes con servicios en la nube. También pueden almacenar mapas de fábricas, viviendas, laboratorios e instalaciones estratégicas.

Las agencias estadounidenses sostienen que estos datos podrían utilizarse para vigilar a ciudadanos, reforzar las capacidades de servicios de inteligencia extranjeros o controlar remotamente las máquinas. El riesgo aumenta cuando los robots trabajan dentro de almacenes, plantas industriales, centros de datos o infraestructuras críticas.

La preocupación no implica que todos los robots extranjeros estén realizando espionaje. La Administración estadounidense plantea un riesgo preventivo basado en la combinación de sensores, conectividad y capacidad para actuar físicamente sobre el entorno.

Unitree será una de las principales perjudicadas

Una de las empresas más expuestas es Unitree, fabricante chino de los conocidos humanoides G1 y H1 y de robots cuadrúpedos como Go2. Reuters señala que la compañía posee algo menos de una quinta parte del mercado mundial de humanoides y que numerosos centros de investigación estadounidenses utilizan sus máquinas.

El G1, por ejemplo, pesa alrededor de 35 kilogramos y combina cámaras de profundidad, LiDAR, micrófonos, altavoces, conexión inalámbrica y actualizaciones remotas. Es precisamente este tipo de plataforma conectada el que entra dentro de la nueva categoría regulada por la FCC.

La decisión puede beneficiar indirectamente a fabricantes estadounidenses como Tesla, Figure AI, Agility Robotics y Boston Dynamics, que se enfrentan a rivales chinos capaces de ofrecer robots a precios inferiores.

Habrá excepciones supervisadas por el Pentágono

La prohibición no es absoluta. Los fabricantes podrán solicitar una aprobación condicional y demostrar que sus dispositivos no representan un riesgo inaceptable.

En el caso de los robots, las solicitudes serán evaluadas por el Departamento de Guerra estadounidense. Los inversores eléctricos podrán ser revisados también por el Departamento de Seguridad Nacional. Si reciben el visto bueno, podrán continuar solicitando autorizaciones de la FCC.

Washington probablemente utilizará este mecanismo para permitir productos de países aliados o equipos fabricados bajo determinadas condiciones de seguridad. Sin embargo, todavía no existe una lista completa de compañías o naciones exentas.

La nueva restricción no detendrá el desarrollo de la robótica china, que dispone de un enorme mercado interno y una cadena industrial muy desarrollada. Sí puede dividir el sector en dos ecosistemas tecnológicos: robots chinos para buena parte del mundo y máquinas aprobadas por Estados Unidos para sus industrias estratégicas.

Los robots humanoides todavía no han llegado masivamente a los hogares, pero Washington ya está actuando como si fueran una infraestructura crítica. La razón es sencilla: cuando estas máquinas aprendan a trabajar de forma autónoma, controlar quién fabrica sus sensores, su software y sus conexiones será tan importante como controlar los chips que forman su cerebro.

Fuente: Xataka.

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