Transitar con tranquilidad por la vía pública se ha convertido en una experiencia cruzada por ojos digitales invisibles que registran cada uno de nuestros movimientos. Cuando pequeños vehículos de reparto autónomo comienzan a rodar entre la multitud para dejar pedidos a domicilio, lo que parece una innovación cómoda puede transformarse rápidamente en una amenaza para los derechos de los transeúntes. En la cima de los debates más ardientes sobre tecnología y libertades individuales, la acción judicial impulsada tras el avance operativo de los vehículos pertenecientes a Coco Robotics y Serve Robotics pone sobre la mesa el uso que las empresas hacen de nuestra presencia física en las calles.

Las denuncias judiciales en Chicago, las leyes de Illinois y los datos biométricos
Las demandas contra Coco Robotics y Serve Robotics fueron ingresadas de forma oficial en el condado de Cook, dentro del estado de Illinois, acusando a ambas firmas de capturar información biométrica sin autorización explícita. El reclamo legal sostiene que las cámaras de alta resolución y la red de sensores instalados en los equipos graban y analizan los rostros y cuerpos tanto de las personas que solicitan comida como de los peatones que simplemente se cruzan con ellos en las aceras. La discusión gira en torno al cumplimiento estricto de las leyes locales sobre privacidad digital, las cuales exigen un consentimiento previo informado antes de almacenar o procesar cualquier rasgo físico identificable de la población.
Ante estas acusaciones, los representantes de las firmas tecnológicas respondieron enfáticamente que los sistemas ópticos solo se emplean para la navegación segura y que no están diseñados para elaborar perfiles personales ni identificar individuos.

Las respuestas de las empresas, la tecnología sin LiDAR y los mapas para personas ciegas
Desde la firma Serve Robotics aseguraron a los medios locales que sus dispositivos recorren los trayectos urbanos usando sensores para esquivar obstáculos sin guardar información que vulnere la identidad de las personas. Por su parte, los portavoces de Coco Robotics desmintieron haber recopilado datos biométricos y aclararon que la denuncia interpreta de forma errónea el funcionamiento de sus equipos, remarcando que jamás emplearon tecnología LiDAR en esa jurisdicción. Asimismo, destacaron que comparten datos de navegación totalmente anónimos con la plataforma BlindSquare, una herramienta pensada para alertar en tiempo real sobre bloqueos en la vereda a personas con visibilidad reducida o ceguera.
La compañía añadió que el material en vídeo capturado al inicio o cierre de las entregas no es compartido con terceros, manteniendo los registros bajo estrictas políticas de confidencialidad técnica.
Cómo funcionan las entregas autónomas, los compartimentos térmicos y la llegada al destino
Los robots repartidores son dispositivos autónomos que se desplazan a velocidad peatonal, entre cinco y ocho kilómetros por hora, llevando pedidos desde los comercios gastronómicos hasta el consumidor final en áreas urbanas y campus. El personal del restaurante guarda los platos en un compartimento aislado térmicamente que protege el contenido contra el clima, el polvo y factores externos durante el trayecto por las veredas. Gracias a la geolocalización de las aplicaciones, el cliente puede fijar un punto exacto en el mapa para que el vehículo lo encuentre sin complicaciones en parques, plazas o entradas de edificios.
Los amantes de las discusiones sobre inteligencia artificial, ética tecnológica y derechos digitales seguirán con atención el desarrollo de este precedente judicial.
La resolución que emita la Justicia estadounidense sobre la actividad de Coco Robotics y Serve Robotics podría cambiar para siempre las reglas del juego para la automatización comercial en espacios públicos.
[ Fuente : infobae ]
🖥️ ¿Te apasiona la tecnología? En nuestro canal de YouTube analizamos gadgets, novedades tech y mucho más.
▶ Suscribirme
Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.





