Una llamada inesperada desde otro país puede parecer una molestia sin importancia, pero detrás de algunos números desconocidos se esconden operaciones mucho más elaboradas. Los estafadores han perfeccionado sus métodos hasta el punto de poder imitar identidades, ocultar ubicaciones reales y crear situaciones diseñadas para que las víctimas entreguen información sensible sin darse cuenta.

Estafas
Tima Miroshnichenko

El nuevo rostro de las estafas telefónicas utiliza tecnología para engañar a las víctimas

Las llamadas internacionales desconocidas se han convertido en una de las herramientas más utilizadas por las redes de ciberdelincuencia. Aunque durante años estos contactos fueron asociados principalmente con intentos de engaño poco sofisticados, actualmente los métodos empleados combinan automatización, inteligencia social y sistemas capaces de manipular la información que aparece en la pantalla del teléfono.

El objetivo de los atacantes suele ser conseguir datos personales, acceder a cuentas digitales o convencer a la víctima de realizar transferencias de dinero. Para lograrlo, los delincuentes recurren a estrategias que buscan generar confianza rápidamente, simulando comunicaciones de bancos, compañías reconocidas o servicios utilizados habitualmente por millones de usuarios.

La preocupación por este fenómeno creció durante los últimos años debido al aumento de operaciones internacionales contra grupos dedicados a este tipo de delitos. Un ejemplo fue la operación First Light 2026, coordinada por Interpol en 97 países, que terminó con miles de detenciones y el bloqueo de cientos de millones de dólares vinculados a actividades fraudulentas como falsas inversiones, suplantación de identidad, extorsiones y ataques mediante ingeniería social.

Sin embargo, los especialistas señalan que el problema no está únicamente en recibir una llamada desde un prefijo extranjero. La verdadera amenaza se encuentra en las herramientas que permiten a los delincuentes esconder su ubicación real y construir una apariencia de legitimidad.

Una de las técnicas más habituales es el uso de llamadas automatizadas conocidas como robocalls. Estos sistemas permiten realizar miles de contactos en poco tiempo con una finalidad inicial muy concreta: comprobar qué números siguen activos y cuáles pertenecen a personas reales.

Cuando un usuario responde, esa información puede utilizarse para crear bases de datos que posteriormente son empleadas en nuevas campañas de fraude o comercializadas entre distintos grupos interesados en encontrar posibles objetivos.

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Mikhail Nilov

VoIP y spoofing: las tecnologías que permiten falsificar una llamada

Entre las herramientas que más han facilitado este tipo de ataques se encuentra Voice over IP (VoIP), una tecnología que permite realizar llamadas utilizando conexión a internet en lugar de una línea telefónica tradicional.

Aunque este sistema tiene numerosos usos legítimos, también ofrece ventajas para quienes buscan cometer fraudes. Al no depender de una ubicación física concreta, los delincuentes pueden operar desde distintos países mientras aparentan llamar desde otro lugar completamente diferente.

Esto explica por qué algunas víctimas reciben comunicaciones con prefijos internacionales extraños o números demasiado largos que no coinciden con la verdadera procedencia de la llamada. En muchos casos, el número mostrado en pantalla no tiene relación alguna con la persona o grupo que está detrás del intento de engaño.

A esta técnica se suma el spoofing, uno de los métodos más peligrosos porque permite modificar la información del identificador de llamadas. Gracias a este recurso, un atacante puede hacer que la pantalla del teléfono muestre un número aparentemente confiable, como el de una entidad bancaria, una empresa conocida o incluso un contacto personal.

Esta manipulación dificulta que los usuarios puedan detectar el fraude únicamente observando el número entrante. Una llamada que parece provenir de una organización legítima puede estar siendo controlada por un delincuente ubicado a miles de kilómetros.

Los especialistas en seguridad informática advierten que estas herramientas han cambiado la forma en que deben analizarse las comunicaciones telefónicas. Ya no basta con desconfiar de números desconocidos: también es necesario prestar atención al comportamiento del interlocutor y a las solicitudes realizadas durante la conversación.

Las señales de alerta suelen aparecer cuando alguien intenta generar presión, exige una respuesta inmediata o solicita información privada. Los bancos, plataformas digitales y empresas serias no suelen pedir códigos de seguridad, contraseñas o datos confidenciales mediante una llamada inesperada.

Cómo evitar caer en una llamada fraudulenta

Ante el crecimiento de estas amenazas, los expertos recomiendan adoptar hábitos simples que pueden reducir considerablemente el riesgo de convertirse en víctima. La primera regla es desconfiar de cualquier llamada inesperada desde otro país cuando no existe un motivo claro para recibirla.

Si una persona desconocida intenta iniciar una conversación sobre problemas bancarios, premios, inversiones o supuestos bloqueos de cuentas, lo más recomendable es finalizar la comunicación y contactar directamente con la entidad mediante sus canales oficiales.

Otro punto fundamental es evitar compartir códigos de verificación enviados por mensaje de texto o correo electrónico. Estos códigos suelen funcionar como una segunda barrera de seguridad y entregarlos puede permitir que los atacantes accedan a cuentas personales.

También conviene ignorar cualquier indicación para instalar aplicaciones durante una llamada. Algunos fraudes buscan que la víctima descargue programas de acceso remoto que permiten controlar el dispositivo o visualizar información privada.

Además, existen herramientas capaces de identificar números sospechosos y advertir sobre llamadas reportadas por otros usuarios. Aunque no ofrecen una protección absoluta, pueden servir como una capa adicional para detectar posibles intentos de fraude.

La evolución de estas estafas demuestra que los delincuentes ya no dependen únicamente del engaño tradicional. La combinación de automatización, falsificación de identidad y manipulación psicológica ha creado un escenario donde cualquier llamada puede convertirse en un intento de ataque.

Por eso, la mejor defensa sigue siendo la precaución. No responder con información sensible, verificar siempre la identidad de quien llama y mantener una actitud crítica ante comunicaciones inesperadas son medidas esenciales para reducir las posibilidades de caer en una estafa telefónica.

[ Fuente : infobae ]

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