Durante décadas, un desfile militar significaba soldados marchando, columnas de tanques y vehículos blindados recorriendo las principales avenidas de una capital. Ucrania mostró una imagen completamente diferente durante la celebración de su 35º aniversario de independencia: por las calles de Kiev avanzaron robots terrestres, mientras drones sobrevolaban la ciudad y embarcaciones no tripuladas navegaban por el río Dniéper.
La exhibición funcionó como una demostración pública de una transformación que se ha acelerado desde que Rusia inició su invasión a gran escala en febrero de 2022. En apenas cuatro años y medio, los sistemas no tripulados pasaron de desempeñar funciones relativamente específicas a convertirse en herramientas centrales para operaciones de reconocimiento, ataque, logística, evacuación y defensa.
En lugar de mostrar únicamente armamento convencional, Ucrania presentó buena parte de las tecnologías que utiliza actualmente para compensar su desventaja frente a un adversario con mayores reservas de personal y equipamiento pesado.

Robots terrestres ya realizan tareas que antes recaían sobre soldados
Decenas de vehículos terrestres no tripulados multipropósito recorrieron Jreshchatyk, la principal avenida de Kiev, mostrando una variedad de configuraciones diseñadas para diferentes tareas militares.
Algunos de estos sistemas están preparados para reconocimiento o combate, mientras que otros pueden transportar suministros, municiones y equipamiento hasta posiciones expuestas. También existen versiones concebidas para evacuar soldados heridos desde zonas donde enviar vehículos tripulados o equipos médicos implicaría un riesgo especialmente elevado.
La idea detrás de estos robots no consiste necesariamente en sustituir por completo a los soldados, sino en reducir el número de situaciones en las que una persona debe exponerse directamente al fuego enemigo. Esa misma lógica está detrás de buena parte de la evolución de los sistemas autónomos y controlados a distancia utilizados actualmente por Ucrania.
En el agua, los drones cambiaron el equilibrio en el mar Negro
La transformación también llegó al ámbito naval. Durante la exhibición en el Dniéper aparecieron diferentes modelos de embarcaciones no tripuladas pertenecientes a familias como Magura y Sea Baby, sistemas que Ucrania ha utilizado durante la guerra para atacar buques rusos e infraestructuras militares.
Su importancia reside en que permitieron a un país sin una flota convencional comparable a la rusa desarrollar una capacidad ofensiva considerable mediante embarcaciones relativamente pequeñas y difíciles de detectar.
Este modelo representa uno de los cambios más importantes introducidos por la guerra: determinadas capacidades que antes requerían barcos, aeronaves o vehículos extremadamente costosos pueden ahora conseguirse, al menos parcialmente, mediante plataformas no tripuladas mucho más pequeñas.
Los drones aéreos se volvieron indispensables en ambos lados del frente
Sobre Kiev también volaron UAV destinados a misiones de reconocimiento y ataque, junto con drones interceptores, una categoría desarrollada para enfrentarse a los aparatos rusos utilizados repetidamente contra ciudades e infraestructuras ucranianas.
Los sistemas aéreos no tripulados se han convertido en una presencia constante sobre el campo de batalla, donde pueden localizar posiciones, corregir fuego, transportar explosivos o atacar directamente determinados objetivos. Al mismo tiempo, el rápido crecimiento de estas amenazas ha provocado una carrera paralela para desarrollar métodos baratos y efectivos capaces de derribarlas.
La importancia adquirida por estas tecnologías llevó a Ucrania a crear en 2024 las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, una rama específica de sus Fuerzas Armadas dedicada a la guerra con drones y otros sistemas autónomos.
Un desfile que muestra cómo ha cambiado la guerra en solo cuatro años
La exhibición de Kiev tuvo también una fuerte carga simbólica. Desde el comienzo de la invasión a gran escala, Ucrania no había realizado los tradicionales desfiles militares con grandes columnas de vehículos convencionales. Durante años, Jreshchatyk había mostrado una imagen prácticamente opuesta: tanques y blindados rusos destruidos o capturados en combate.
Esta vez, el protagonismo correspondió a máquinas diseñadas precisamente para reducir la dependencia de grandes plataformas tripuladas.
La evolución todavía está lejos de eliminar el papel de soldados, tanques, aviones o barcos, pero muestra una tendencia cada vez más evidente: la guerra moderna está incorporando máquinas capaces de asumir tareas que hasta hace pocos años requerían colocar directamente a una persona en peligro.
Y el desfile de Kiev dejó una imagen bastante clara de hacia dónde puede dirigirse esa transformación: menos soldados marchando frente al público y cada vez más robots desplazándose por tierra, agua y aire.
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