Facebook e Instagram llevan años bajo presión por la forma en que sus servicios pueden influir en los usuarios más jóvenes. Ahora, una disputa judicial en Estados Unidos acaba de desembocar en uno de los acuerdos económicos más grandes de su tipo. Meta deberá asumir un coste millonario y, además, cambiar parte de la experiencia que ofrece a los menores.

La demanda que puso a Meta contra 29 estados
El conflicto comenzó con una demanda presentada por 29 estados de Estados Unidos, que acusaron a Meta de haber diseñado determinadas funciones de Facebook e Instagram para fomentar un uso excesivo entre niños y adolescentes. La investigación no se centró únicamente en el tiempo que pasan los jóvenes frente a la pantalla, sino también en la manera en que las plataformas habrían utilizado sus sistemas de recomendación y mecanismos de interacción.
Los fiscales generales sostuvieron que la compañía conocía determinados riesgos asociados al uso intensivo de sus servicios y que, pese a ello, habría mantenido características destinadas a aumentar la frecuencia de las visitas y la interacción.
Entre las acusaciones también apareció una cuestión especialmente sensible: la recopilación de información de menores. El proceso señalaba posibles incumplimientos de las normas estadounidenses de privacidad infantil, incluida la legislación que exige autorización parental para recopilar determinados datos de niños menores de 13 años.
El caso ganó todavía más relevancia por la existencia de documentos internos y testimonios de antiguos empleados. Entre ellos figuró Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta, quien había señalado preocupaciones relacionadas con la experiencia de los adolescentes en las plataformas.
Las autoridades también relacionaron el funcionamiento de estas redes con problemas como ansiedad, depresión y otros efectos negativos sobre el bienestar de algunos usuarios jóvenes. Estas acusaciones no implicaban que todos los adolescentes experimentaran esos problemas, pero sí situaron el diseño de las plataformas en el centro del debate.
El proceso judicial llegó a convertirse en una amenaza económica considerable para Meta. Las estimaciones iniciales hablaban de una posible responsabilidad que habría alcanzado cifras extraordinarias, muy por encima de lo que finalmente contempla el acuerdo.
La compañía optó finalmente por cerrar el conflicto mediante un pacto que no solo afecta a sus cuentas corporativas, sino también a la forma en que los menores podrán utilizar sus servicios.

Meta tendrá que limitar el uso de sus redes sociales
El acuerdo establece que Meta pagará más de 17.000 millones de dólares a los estados demandantes durante un periodo de diez años. Aunque se trata de una cantidad enorme, representa una parte relativamente pequeña de los ingresos que genera la compañía a escala anual.
El aspecto más importante del pacto, sin embargo, no está únicamente en el dinero. Meta también deberá aplicar cambios en Facebook e Instagram destinados a reducir determinados riesgos para los usuarios menores de edad.
Uno de los principales puntos contempla establecer un límite diario de dos horas de uso para las cuentas de menores, aunque los padres podrán modificar esa configuración. También se introduce un bloqueo nocturno entre la medianoche y las 6:00, salvo que un adulto responsable permita el acceso.
Las notificaciones recibirán restricciones adicionales. De forma predeterminada, los menores no deberían recibir avisos entre las 22:00 y las 7:00. Durante el periodo escolar también se contemplan limitaciones relacionadas con el horario de clases.
El acuerdo refuerza además los controles parentales. Los adultos tendrán más herramientas para supervisar la actividad de sus hijos y controlar el contenido al que están expuestos. Entre las medidas figura también la posibilidad de ocultar el número de reacciones y “me gusta” en publicaciones de cuentas de menores.
Otro cambio afecta a los filtros de belleza. Estas herramientas quedarán prohibidas para adolescentes dentro de las condiciones establecidas por el acuerdo, en respuesta a las preocupaciones sobre autoestima e imagen corporal.
Meta también permitirá que los jóvenes desactiven los feeds personalizados. De esta manera, podrán reducir la influencia de los algoritmos que seleccionan contenido basándose en sus patrones de consumo y que pueden estar orientados a aumentar el tiempo de permanencia.
La verificación de edad será otro de los puntos reforzados. La compañía tendrá que mejorar los mecanismos utilizados para determinar si una cuenta pertenece realmente a un menor y aplicar las restricciones correspondientes.
Un acuerdo que puede cambiar las reglas de las redes sociales
El pacto no termina con las obligaciones dirigidas directamente a Meta. También contempla un escenario en el que otras plataformas adopten medidas semejantes. Si servicios como TikTok, Snapchat o YouTube implementan restricciones comparables, algunas de las condiciones previstas para Facebook e Instagram podrían endurecerse todavía más.
El resultado supone un cambio importante en la forma en que las autoridades estadounidenses están abordando la relación entre redes sociales y menores. Durante años, buena parte del debate se había centrado en la responsabilidad de los padres y en la manera en que los propios usuarios gestionan su tiempo frente a las pantallas.
Este acuerdo desplaza parte de esa responsabilidad hacia las compañías que diseñan y administran las plataformas.
También evita que Meta tenga que enfrentarse a un escenario judicial potencialmente mucho más costoso. Las cantidades que se habían planteado como posibles sanciones máximas eran muy superiores a los 17.000 millones incluidos finalmente en el acuerdo.
La resolución tiene además una consecuencia relevante para los ejecutivos de la compañía. Mark Zuckerberg no tendrá que declarar ante el tribunal como parte del proceso. Adam Mosseri, responsable de Instagram, sí llegó a participar en las actuaciones judiciales.
Aunque el acuerdo cierra este caso concreto, no resuelve todas las discusiones sobre el impacto de las redes sociales en los menores. La cuestión seguirá abierta en Estados Unidos y en otros mercados, especialmente a medida que las plataformas incorporen nuevos sistemas de recomendación, inteligencia artificial y herramientas diseñadas para aumentar la interacción.
Para Meta, el coste será doble. Por un lado, deberá afrontar un desembolso de más de 17.000 millones de dólares durante la próxima década. Por otro, tendrá que adaptar parte del funcionamiento de sus redes para una generación de usuarios que las autoridades consideran especialmente vulnerable.
El caso también deja una señal para el resto de la industria: el diseño de una plataforma ya no se analiza únicamente por su capacidad para atraer usuarios, sino también por las consecuencias que puede tener cuando esos usuarios son menores.
[ Fuente : infobae ]
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Carolina Couselo cubre cine, series y anime en Oasis Nerd. Cinéfila apasionada, sus reseñas se destacan por una mirada crítica que va más allá de los títulos obvios — siempre en busca de esa película o serie que todavía no encontró su audiencia. Si hay un underdog en las pantallas, Carolina probablemente ya lo vio.





