Durante décadas, los astrónomos han intentado detectar directamente emisiones de radio procedentes de planetas situados fuera del Sistema Solar. Ahora, un equipo de investigadores asegura haber conseguido una de las señales más claras hasta el momento, procedente del exoplaneta β Pictoris b.

El descubrimiento no apunta a ninguna civilización extraterrestre. Las señales parecen tener un origen completamente natural: poderosas auroras generadas por la interacción entre partículas cargadas y el campo magnético del planeta. Sin embargo, su detección abre una nueva vía para estudiar propiedades de los exoplanetas que hasta ahora resultaban extremadamente difíciles de medir.

Un gigante situado a más de 60 años luz

β Pictoris b es un enorme planeta gaseoso que orbita la joven estrella Beta Pictoris, situada aproximadamente a 63 años luz de la Tierra.

Su masa se estima entre 10 y 12 veces la de Júpiter, lo que lo sitúa cerca del límite entre los planetas gigantes y las enanas marrones.

Utilizando el conjunto de radiotelescopios MeerKAT, instalado en Sudáfrica, los investigadores detectaron diferentes ráfagas de radio entre febrero de 2025 y mayo de 2026.

Las señales aparecieron en frecuencias situadas aproximadamente entre 0,85 y 3,5 GHz y presentaban una elevada polarización circular, una característica especialmente relevante para determinar su posible origen.

Por primera vez detectan emisiones de radio procedentes de un exoplaneta
Kyplanet – Youtube.

No eran extraterrestres, sino auroras

El equipo considera que las emisiones podrían estar producidas mediante un fenómeno conocido como máser de ciclotrón electrónico, o ECMI por sus siglas en inglés.

Este mecanismo ocurre cuando partículas cargadas interactúan con un campo magnético y generan emisiones de radio muy intensas y polarizadas.

El fenómeno no es desconocido. Dentro del Sistema Solar, planetas como Júpiter y la propia Tierra producen emisiones similares asociadas con sus auroras.

La diferencia es que β Pictoris b parece generar este proceso a una escala extraordinariamente superior, suficiente para que sus emisiones puedan detectarse desde decenas de años luz de distancia.

Un campo magnético extraordinariamente intenso

Las señales también permitieron obtener información sobre el campo magnético del exoplaneta.

A partir de la frecuencia máxima registrada, los investigadores estiman que β Pictoris b podría poseer un campo magnético de al menos 1.250 gauss.

La cifra resulta especialmente llamativa al compararla con Júpiter, cuyo campo magnético superficial alcanza aproximadamente entre 4 y 14 gauss dependiendo de la región considerada.

Esto convertiría a β Pictoris b en un planeta con un entorno magnético extremadamente potente.

Los propios científicos advierten, además, que este valor podría representar únicamente un límite inferior, ya que las observaciones alcanzaron el máximo rango de frecuencia disponible para MeerKAT.

Cómo comprobaron que la señal venía del planeta

Uno de los mayores problemas al buscar emisiones de radio planetarias consiste en distinguirlas de aquellas generadas por su estrella anfitriona.

En investigaciones anteriores, algunas posibles detecciones de exoplanetas terminaron atribuyéndose finalmente a la actividad de sus estrellas.

En este caso, Beta Pictoris resulta especialmente favorable porque presenta una actividad magnética relativamente débil.

Los investigadores utilizaron además cuásares muy distantes como puntos de referencia fijos para realizar mediciones astrométricas de gran precisión.

Gracias a este procedimiento pudieron situar el origen de las emisiones en la posición orbital de β Pictoris b y separarlo de la estrella.

Una nueva forma de estudiar exoplanetas

La importancia del descubrimiento va mucho más allá de haber logrado “escuchar” un planeta situado fuera del Sistema Solar.

Las emisiones de radio pueden proporcionar información sobre campos magnéticos que resulta extremadamente complicada de obtener mediante otros métodos.

Estos campos desempeñan un papel fundamental en la interacción entre los planetas y sus estrellas y pueden influir en la evolución de sus atmósferas.

Si futuras observaciones confirman y amplían el resultado, la radioastronomía podría convertirse en una herramienta fundamental para estudiar directamente el magnetismo de los exoplanetas, revelando propiedades invisibles mediante los métodos tradicionales.

Fuente: Xataka.

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