La investigación científica en China enfrenta un problema inesperado: la escasez de monos utilizados para probar nuevos medicamentos antes de iniciar los ensayos clínicos en humanos.

El crecimiento de la industria farmacéutica ha disparado la demanda de estos animales, especialmente de los macacos cangrejeros, empleados en determinados estudios de seguridad de medicamentos biológicos.

La situación es tan particular que algunas empresas están registrando importantes ganancias contables gracias al aumento del valor de los animales que mantienen en sus instalaciones.

Los monos de laboratorio ya cuestan más de 200.000 yuanes

Uno de los casos más llamativos es el de Joinn Laboratories, una de las mayores compañías chinas dedicadas a los ensayos preclínicos.

Durante el primer semestre de 2026, la empresa declaró ganancias de 747,5 millones de yuanes, pese a registrar ingresos de 703,8 millones.

La explicación se encuentra en la revalorización de sus activos biológicos, principalmente los primates destinados a investigación.

Según sus resultados financieros, este incremento de valor aportó aproximadamente 795 millones de yuanes.

Esto no significa que la compañía haya recibido todo ese dinero mediante ventas, sino que el aumento del precio de mercado elevó el valor contable de sus animales.

En mayo de 2025, un macaco podía costar alrededor de 75.000 yuanes. Para agosto de 2026, algunas operaciones alcanzaban los 188.000 yuanes, mientras que las cotizaciones mencionadas por el sector ya superaban los 200.000.

China enfrenta una crisis inesperada en la investigación científica: los monos de laboratorio escasean y sus precios se disparan
CK Seng – Youtube.

Por qué los científicos necesitan monos para desarrollar medicamentos

Aunque los ratones y las ratas siguen siendo fundamentales en la investigación biomédica, no siempre permiten estudiar adecuadamente determinados tratamientos.

Esto ocurre especialmente con algunos medicamentos biológicos, como los anticuerpos monoclonales, diseñados para actuar sobre proteínas específicas del organismo humano.

En ciertos casos, esas proteínas presentan diferencias importantes entre especies.

Un análisis de 39 anticuerpos citado por investigadores chinos encontró que el 82 % interactuaba con los macacos cangrejeros, mientras que solo el 7 % lo hacía con ratones.

Por eso, determinados estudios preclínicos han recurrido tradicionalmente a primates no humanos.

Sin embargo, su utilización depende de la relevancia científica de cada modelo, de los requisitos regulatorios y de las alternativas disponibles.

El problema es que criar estos animales lleva años

A diferencia de los roedores, los macacos tienen ciclos reproductivos relativamente lentos.

Las hembras necesitan varios años para alcanzar la madurez sexual y su gestación dura aproximadamente seis meses.

Considerando el tiempo necesario para criar nuevas generaciones aptas para investigación, ampliar la oferta puede requerir alrededor de siete años.

Esto impide responder rápidamente a los aumentos de demanda.

Según estimaciones de la firma Zheshang Securities, China podría enfrentar un déficit anual de entre 15.000 y 20.000 monos hasta 2028.

China pasó de exportar monos a necesitarlos para su propia industria

Hace una década, China era uno de los principales proveedores internacionales de primates destinados a investigación.

En 2016, representaba aproximadamente el 65,5 % de los monos importados por Estados Unidos.

Sin embargo, las restricciones comerciales y el crecimiento de su propia industria farmacéutica modificaron esta situación.

Otros países proveedores, como Camboya y Mauricio, adquirieron mayor protagonismo en el mercado internacional, aunque también enfrentan limitaciones para ampliar la oferta.

Mientras tanto, las autoridades regulatorias estadounidenses están impulsando iniciativas para reducir determinadas pruebas con animales y favorecer métodos alternativos.

Entre estas tecnologías se encuentran los órganos en chips, los cultivos celulares avanzados y los modelos computacionales.

Estas herramientas todavía no sustituyen todas las aplicaciones de los estudios con primates, pero podrían disminuir su utilización en determinadas etapas del desarrollo farmacéutico.

La escasez actual plantea así un doble desafío para la industria: mantener la investigación de nuevos medicamentos y avanzar hacia métodos que reduzcan la dependencia de animales de laboratorio.

Fuente: Xataka.

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