En el centro de la Vía Láctea, a unos 26.000 años luz de la Tierra, se encuentra Sagitario A*, un agujero negro supermasivo rodeado de estrellas, polvo y enormes nubes de gas.
Aunque posee una masa equivalente a cuatro millones de soles, este objeto presenta una actividad relativamente baja en comparación con otros agujeros negros supermasivos.
Ahora, el telescopio espacial James Webb ha revelado una característica inesperada de su entorno: el gas que lo rodea contiene una elevada concentración de elementos químicos pesados, conocidos en astronomía como metales.
El descubrimiento fue realizado por investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, y publicado el 19 de octubre de 2026 en la revista científica The Astronomical Journal.

El James Webb descubre una concentración elevada de metales cerca del agujero negro
Para realizar el estudio, los científicos utilizaron el instrumento infrarrojo MIRI del telescopio James Webb.
Su capacidad para observar a través de grandes concentraciones de polvo permitió analizar diferentes estructuras gaseosas situadas cerca de Sagitario A*.
Los investigadores descubrieron que estas nubes presentan concentraciones de metales aproximadamente entre una y dos veces y media superiores a las del Sol.
En astronomía, el término metales incluye todos los elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio, como el carbono, el oxígeno, el hierro y el níquel.
Estos materiales desempeñan un papel fundamental en la formación de estrellas, planetas y otros cuerpos celestes.
Los resultados también mostraron que la composición del gas es similar a la de numerosas estrellas que orbitan alrededor del agujero negro.
Esta coincidencia sugiere que ambos podrían compartir una historia de formación y enriquecimiento químico.
Las explosiones de antiguas estrellas podrían explicar el descubrimiento
Una de las principales hipótesis de los investigadores apunta a las explosiones de supernovas.
Cuando las estrellas masivas llegan al final de su vida, pueden expulsar enormes cantidades de materia enriquecida con elementos químicos producidos durante su evolución.
Con el paso del tiempo, estos materiales se incorporan a las nubes de gas que circulan por la galaxia.
De esta manera, el entorno de Sagitario A* podría conservar las huellas químicas de generaciones anteriores de estrellas.
El hallazgo también ofrece información para comprender cómo los elementos necesarios para formar planetas se distribuyen por distintas regiones del universo.
Por qué Sagitario A* consume menos materia que otros agujeros negros
Uno de los grandes interrogantes sobre Sagitario A* es por qué presenta una actividad tan reducida pese a encontrarse rodeado de material.
Los agujeros negros supermasivos pueden atraer gas y polvo, pero no toda la materia disponible termina cayendo hacia ellos.
La composición química influye en la capacidad del gas para enfriarse, condensarse y desplazarse bajo la acción de la gravedad.
Sin embargo, otros factores, como los campos magnéticos, la turbulencia y los vientos estelares, también modifican ese proceso.
La nueva investigación no resuelve definitivamente por qué Sagitario A* incorpora tan poca materia, pero proporciona datos esenciales para desarrollar modelos más precisos.
Los científicos planean comparar las observaciones del James Webb con simulaciones que permitan reconstruir cómo evoluciona el gas a lo largo del tiempo.
El descubrimiento demuestra que estudiar la composición química del entorno de un agujero negro puede revelar información sobre su actividad y sobre la historia de las estrellas que lo rodean.
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