El cambio climático avanza rápidamente, y para enfrentarlo necesitamos soluciones directas. Aunque reducir las emisiones es esencial, el secuestro de carbono se ha convertido en una estrategia clave que científicos e ingenieros están explorando. Desde capturar el dióxido de carbono en su origen hasta almacenarlo en formaciones naturales, estas tecnologías ofrecen un complemento crucial a las energías renovables. Según el informe de la London School of Economics, conoce cómo funcionan y su potencial para mitigar el calentamiento global.
1. Captura y almacenamiento de carbono (CCS)
La técnica de captura y almacenamiento de carbono (CCS) se centra en atrapar el dióxido de carbono antes de que sea liberado por industrias contaminantes. Se utilizan métodos como la separación de gases después de la combustión y la oxicombustión, que emplea oxígeno puro para obtener CO₂ casi puro. Una vez capturado, el CO₂ se almacena en formaciones geológicas subterráneas o se utiliza como materia prima en otros procesos industriales.
2. Captura directa del aire (DAC)
La captura directa del aire, o DAC, permite ubicar sistemas de absorción de carbono en casi cualquier lugar. Mediante grandes «aspiradores» de aire, se captura el CO₂ usando disolventes líquidos o sorbentes sólidos. Este CO₂ puede ser liberado bajo presión o calor y, posteriormente, almacenado o reutilizado. Aunque su costo es elevado actualmente, se espera que la tecnología evolucione y se vuelva más accesible.
3. Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS)
Aprovechando el poder de las plantas para absorber CO₂, el enfoque BECCS utiliza residuos vegetales o agrícolas que, al ser convertidos en biocombustibles, generan energía. Durante su combustión, se aplican técnicas de captura para almacenar el CO₂ en el subsuelo o reutilizarlo en la industria. Este proceso permite una reducción neta de CO₂ en la atmósfera, aprovechando recursos orgánicos.
4. Mineralización
La mineralización es una técnica basada en reacciones químicas que convierten el CO₂ en compuestos sólidos estables como los carbonatos. Minerales como el basalto o la olivina se combinan con el CO₂, formando carbonato cálcico. Este proceso se emplea en la industria para crear cemento que incluso puede llegar a ser negativo en carbono, contribuyendo a reducir las emisiones en la construcción.
5. Secuestro de carbono oceánico
Los océanos son grandes sumideros naturales de CO₂ y absorben aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales. Para maximizar esta capacidad, se estudian dos técnicas: aumentar la alcalinidad de los océanos mediante la adición de caliza en polvo, lo que ayuda a absorber el CO₂, y la fertilización oceánica, donde se añaden nutrientes como hierro para estimular el crecimiento del fitoplancton, que absorbe CO₂ a través de la fotosíntesis.
Un futuro con menos CO₂
A pesar de que muchas de estas tecnologías enfrentan desafíos de costo y viabilidad, el secuestro de carbono sigue siendo una alternativa prometedora para complementar la transición a energías limpias. Algunos enfoques, como el uso de escorias industriales para reducir el CO₂ en el hormigón, ya están aplicándose con éxito, como el «hormigón verde» que genera menos emisiones. Estas innovaciones podrían marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático.
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